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5 de febrero de 2012

¿Facebook a los 12 años?


Tengo un hijo de doce años que, por suerte, me cuenta casi todo, y hace unos días me dijo que al colegio había ido un policía a darles una charla sobre los peligros de internet. La semana anterior había sido el acoso escolar.

Esta vez empezó con una pregunta:

- ¿Cuántos tenéis facebook o tuenti?

Sólo unos pocos se quedaron sin levantar la mano, entre otros, mi hijo, porque tiene una madre castradora que no le deja tener facebook porque "no son cosas de tu edad y ya tendrás tiempo". Confieso que nunca sé si hago bien o no y a veces me remuerde la conciencia, pero de momento ahí sigo en mis trece, ya sabéis que soy una mala madre ;).

- Pues muy mal, porque es ilegal, no tenéis 14 años.

Lógicamente, a ninguno le preocupa que sea ilegal, debería preocuparles a los padres, pero se ve que tampoco. ¿Haré bien? Yo sigo con la duda.

El policía les contaba casos reales y les animaba a hacer preguntas. En un momento dado ocurrió algo así:

- Tenéis que tener mucho cuidado con las fotos que ponéis, porque las puede ver cualquier y no sabéis en qué manos pueden caer.

- (Niño listillo) Pues eso no es así, porque en facebook yo pongo que solo las vean mis amigos y ya está. (A buenas horas le respondía yo a un policía en mis tiempos, pero ellos son así, no temen ni a Dios ni al Diablo, los jodíos...).

- ¿Tú cuántos amigos tienes en facebook?

- (El niño, muy orgulloso de sí mismo) Unos 200... (no soy chulo ni ná..., con 12 años...).

- ¿Y los conoces a todos? (Piiiii!!! Pillado).

- (El niño, cambiando el tono....): Eeeeh.... no...

Por suerte para mí, mi hijo no insiste porque no le atrae mucho el tema y sus amigos más íntimos son también medio frikis, pero confieso que yo no tengo claro si hago bien o no prohibiéndole que se dé de alta. ¿Vosotros qué haríais?


25 de febrero de 2011

Para los maridos: Cómo sobrevivir a un embarazo

Bueno, bueno… Estoy en la recta final de esta aventura y, aunque a mi marido ya no le van a servir mis consejos porque ha sufrido mis trastornos de embarazada sin previo aviso, puede que a algún otro primerizo le sirvan de ayuda.

Este va a ser mi segundo hijo, pero el primero con este marido (más conocido por aquí como “El Churri”, para gran cachondeo de sus amigos, que, como dice él, “desde que tienes el blog me han perdido el respeto, churri”), así que en esta historia el primerizo ha sido él, lo cual es una ventaja, porque al menos uno de los dos sabía dónde se metía, que siempre está bien.

Lo que me ha resultado curioso de esta experiencia repetida es que un segundo embarazo se vive con mucha más tranquilidad, pero no por ser algo conocido estás libre de sufrir múltiples neuras, a cuál más estrambótica. Afortunadamente son pasajeras, pero el caso es que el futuro padre puede verse sometido a situaciones francamente estresantes. Veamos algunas de ellas, y de paso, sugerencias para intentar salir airoso:

“¿Tengo más barriga?”: Esta suele ser la típica pregunta del primer trimestre. Ni se te ocurra decir que no, tú di siempre “yo diría que sí”, y de paso añade algo del estilo “por cierto, estás cada día más guapa”.

“¿Estoy gorda?”: Esta es más del segundo y tercer trimestre. En este caso la respuesta es obvia: “¡Qué va! ¡Estás guapísima!”. Ya sé que lo de guapa no tiene nada que ver, pero sirve como maniobra de despiste. Lo malo es que la embarazada que realmente se haya pasado de peso (la que ronda los 20 kg de más allá por el séptimo mes) sabrá que está “un poco gorda” además de embarazada, y posiblemente insistirá. Si es el caso, lo siento de verdad. Ármate de paciencia porque poco puedes hacer, y dale algún achuchón, que vea que te sigue gustando.

“¿Crees que el bebé estará bien?”: Pregunta chorra donde las haya, porque es obvio que no eres telépata, pero ni se te ocurra decirle “¡¿Cómo quieres que yo lo sepa?!”, no, no, no. Tú dile: “Por supuesto, cariño, ¿cómo va a estar mal? Vamos a tener un bebé guapísimo”, y dale un achuchón. Como verás, lo del achuchón vale para todo, en el fondo somos muy básicas.

“¿Te gusto?”: Aunque te parezca una pregunta absurda, nunca contestes “¿Por qué te crees que estoy contigo?”, sin levantar la vista del periódico, así en plan insensible. Ten en cuenta que la embaraza se siente “diferente”, ya no se reconoce en el espejo, y por eso hace ese tipo de preguntas arriesgadas y aparentemente absurdas. Solo busca mimitos, así que… ¡dale un achuchón!

“¿Y si el niño sale enano?”: Quien dice enano (no me refiero a bajito, eso no nos suele preocupar), dice que le falte una mano, que se le pare el corazón porque sí, que tenga espina bífida, o cualquier desgracia que a tu mujer se le ocurra en ese momento, normalmente influenciada por una película que haya visto, algo que haya leído o alguna historia macabra que le hayan contado. La cantidad de “Y si…” que se le pueden ocurrir a una embarazada es infinita.
Lo peor en estos casos es que seguramente consultará en internet su problema inexistente y acabará en algún foro donde las preguntas suelen ser de este estilo: “SOCORRO!!! Estoy de ocho semanas y mi bebé no tiene latido, estoy muy asustada, por favor, AYUDA!!!”. Como no le puedes quitar el ordenador, porque siempre encontrará alguno de repuesto, mejor resígnate y trata de no perder la paciencia. Y hazle mimitos, ya sabes ;).

“¿Se le habrán paralizado las piernas?”: Sí, la imaginación de una embarazada no conoce límites. Esto puede ocurrir en el tercer trimestre si al niño se le ocurre sentarse, o sea, si viene de nalgas, como se suele decir. En ese caso, como los puños están arriba, y con ellos tiene mucha menos fuerza que con las piernas, que utilizará para dar saltos sobre tu vejiga (algo muy agradable), apenas notarás movimientos arriba, donde tú crees que están las piernas, pero que en realidad no están, no sé si me explico. Sí, confieso que fui yo… Y la del niño enano también, lo reconoceré antes de que me delate el churri.

“Yo no quiero una cesárea”, o la contraria, “¿Dolerá mucho? ¡Yo quiero una cesárea!”: Si tienes suerte, te tocará una mujer que afronta el parto estoicamente, en plan “como no me voy a escapar, que sea lo que Dios quiera”, pero puedes no ser tan afortunado y tener que lidiar con una mujer aterrorizada ante la idea del parto, más bien del dolor el día del parto. Tampoco nos vamos a engañar, no duele mucho, duele muchísimo, pero en cuanto te dan el premio te olvidas. Lo mejor: dile que vas a estar con ella y que todo va a ir bien. No se te ocurra nunca decirle “¡Si las mujeres han parido toda la vida y no se han muerto!”, o “¡Si con la epidural ya no duele!”, porque puedes acabar siendo hombre muerto.

“Yo no puedo tener un hijo en esta casa”: Esta es de mi amiga L. Vivía en un piso alquilado cuando se quedó embarazada, y le dio por decir que en ese piso tan cutre no podía vivir su hijo. El caso es que yo miraba el piso de arriba a abajo y no le veía nada raro, pero como no se podía comprar uno, ahí tenías al bendito del marido pintando un día el techo, otro las paredes, otro lacando las puertas, otro volviendo a pintar las paredes porque “ese color no queda bien”. En fin, cosas que pasan.

“Hueles a taller” (aunque no pises un taller ni por casualidad): En esta situación vale cualquier olor (tabaco, fritanga, perro,…, y pobre de ti como huelas a perfume de mujer…). Resígnate y date una ducha, aunque estés requetelimpio.

Llora por nada. Sí, es lo que tiene esto del embarazo, que las hormonas se disparan y lloramos por nada. Si ya de por sí solemos ser de lágrima fácil, ni os cuento embarazadas… Lo has adivinado, dale besitos :).

Un consejo: dale vino. Sí, sí, vino, y si es en una cenita romántica, mejor. O déjale que se tome una cañita de vez en cuando, seguro que al bebé no le pasará nada (Aclaro que la medida diaria autorizada según mi médico es la cantidad de alcohol que hay en una copa de vino, o equivalente. Eso sí, no es acumulable, no vale tomarte tres si llevas tres días sin beber, ¡eh!). Me explico: uno de los peligros que acechan hoy en día a las mujeres embarazadas son sus propios maridos, que como últimamente (algunos) se implican tanto en los embarazos, se vuelven Torquemada en versión moderna. Hoy en día escuchar frases del estilo “A mi mujer no le dejo tomar cafeína, que está embarazada” es de lo más normal. Así que claro, del alcohol ni hablamos, la mayoría creen que por tomarte una cañita va a nacer el niño con síndrome de abstinencia, y la única que tiene el síndrome eres tú.

Y después del vino… sexo, ¿no? Porque ¿qué hacemos con el sexo? Yo aquí he visto de todo, desde mujeres que se vuelven hiperactivas sexualmente, hasta maridos que no les ponen la mano encima porque las ven “como madres”, pasando por parejas que se aguantan las ganas y no quieren hacer nada por si le hacen daño al bebé. Supongo que esto es como todo, si no hay contraindicaciones, en el término medio está la virtud, así que un polvete de vez en cuando os sentará muy bien (y de paso ella se sentirá atractiva, algo que le vendrá muy bien).

El síndrome del nido. Este es famoso, y existir, existe. Aunque suele ser más bien cosa de mujeres, cada vez hay más hombres afectados, y aclaro que el síndrome en ellos suele ser más agudo que en ellas, ya que se lo toman como un trabajo, con estudios de mercado incluidos. Si no es tu caso, lo mejor es ser paciente y escuchar con interés lo que ella te cuente: minicuna sí o no, bañera con o sin cambiador, para bidet o para ducha, carrito con capazo o sin él, la sillita de seguridad “de huevo” o de “no huevo”, la habitación amarilla o azul, … La lista es infinita y lo que ella quiere es compartirlo contigo, así que mejor pon buena cara y participa, verás que no es tan terrible.

El parto, ese gran día… que al marido le da tanto miedo. Lo normal será que ella quiera que asistas al parto, y a ti puede que te entren sudores fríos solo de pensarlo. Si es así, probablemente te imaginas aquello como una sala de tortura, con tu mujer gritando como una loca y sangre por todas partes. Si fuera así, yo tampoco querría estar, lo juro. Afortunadamente, nada más lejos de la realidad (Bueno, vale, no os voy a engañar. Hay excepciones y algunas mujeres se ponen histéricas y empiezan a insultar al marido y a las enfermeras, pero no es lo normal). El caso es que ella solo quiere que ese día estés ahí, a su lado, para compartir el momento más increíble y emocionante de vuestra vida: ver al renacuajo nada más nacer, abrazarle y tocarle. Juntos. Y de paso, que estés con ella, para sentirse protegida. A lo mejor tiene poco sentido y es irracional, pero lo que más necesita el día del parto es sentir el cariño y la protección de su pareja.

Yo siempre doy un consejo para ese día, aunque las madres/suegras me miren con mala cara: Creo que el nacimiento de un hijo es algo tan especial y tan íntimo, que hay que disfrutarlo a solas. El padre, la madre, y el bebé, todos los demás sobran. Después de conoceros, cuando hayan pasado una o dos horas, el tiempo que necesitéis, llamad a todo el mundo y compartid vuestra alegría, pero ese rato a solas para mí es imprescindible e irremplazable.

23 de octubre de 2010

La lactancia materna y mis conclusiones como mujer

El diario El Mundo publicó la semana pasada un artículo en el magazine dedicado a la lactancia materna (gracias, Teta Reina, por este enlace), que ha provocado bastante revuelo entre las madres defensoras de la leche materna. Como es un tema que, desde que tuve a mi hijo hace casi once años, me ha interesado, voy a hacer un paréntesis para contaros mi experiencia y mi opinión, por si a alguien le puede servir, y la semana que viene seguiremos con el clítoris ;).

Antes de nada, comentar que el artículo, aunque intenta parecer neutral, dando opiniones a favor y en contra, para mí tiene un tinte claramente anti lactancia materna y con algunas afirmaciones bastante absurdas (la mejor, que nos intentan vender la lactancia materna para volver a meternos en casa). Eso sin contar con que las fotos son muy desafortunadas, por decirlo suavemente. Así que hoy voy a sacar mi vena feminista, y como ya me conocéis y sabéis que soy bastante moderaba, imagino que ninguno me tomará por una fanática de la liga anti-hombres, Dios me libre! :)

No es que me parezca mal que alguien esté en contra de la lactancia materna y lo exprese, lo que me parece mal es que los humanos nos estamos deshumanizando cada vez más: no creemos en la pareja, no queremos tener hijos, no queremos amamantarles, nos conocemos por internet, nos aislamos cada vez más de la familia y los amigos, preferimos el sexo por deporte al sexo por amor, vivimos para trabajar, no respetamos a los mayores, etc, etc, etc. Vamos, un panorama que a mí cada vez me asusta más.

Cuando me quedé embarazada de mi primer hijo (y único hasta ahora, el segundo está en camino), la pregunta del millón era:

-         -  ¿Le vas a dar el pecho?

Y mi respuesta universal:

-        -   Si puedo, sí.

Respuesta de lo más tonta, porque salvo problemas muy poco frecuentes, todas las mujeres pueden amamantar a sus hijos, que para algo somos mamíferos, digo yo… Pero de eso me di cuenta luego. El caso es que el niño nació y yo tenía un montón de informaciones contradictorias, y muchas veces falsas, en la cabeza. Algunos ejemplos:

-        -  Si vas a darle el pecho, ni loca le acerques un biberón o un chupete en los primeros días: Mi hijo nació con más de cuatro kilos, y al pobrecito lo poco que salía del pecho no le daba ni para empezar, así que las tres primeras noches le di un poquito de biberón (30 ml) y pudo dormir tranquilo. No pasó absolutamente nada, sólo me llevé una bronca de la matrona por haberle dado un biberón, pero mi instinto me decía que el niño tenía un hambre canina, y si algo no suele fallar, es el instinto.

-        -  No lo tengas más de 10 min en cada pecho, que te saldrán grietas: Yo lo tenía entre 20 y 30 en cada uno, al menos cinco o seis veces al día, y nada de nada, ni la más mínima grieta ni escozor, ni quiste, ni nada. Como todo, eso depende de cada mujer.

-         -  Cada vez que le des el pecho tienes que lavarte con agua tibia, antes y después de darle, por higiene. Vamos a ver, el niño nace con algunas defensas, y las que no tiene las va cogiendo poco a poco, en parte de la leche. Me limpié dos o tres veces y aquello era un coñazo, además de totalmente innecesario. Con la ducha diaria vas lista, al niño no le va a pasar absolutamente nada.

-         -  Puede que tu leche no sea buena y tendrás que comer mucho y muy equilibrado para hacer buena leche. En fin… Con comer normal y beber bastante, o lo que es lo mismo, hacer lo que te pida el cuerpo, que es muy sabio, vas a tener más que suficiente. Y, por supuesto, te recuperarás antes del embarazo y el parto. La imagen de vaca lechera que pretenden vendernos algunos es un poco cómica, la verdad.

-         -  Puede que no tengas bastante leche. Mentira cochina, si le das el pecho a demanda no tienes por qué tener problemas. ¿Y qué es eso de dar el pecho a demanda? Eso mismo me preguntaba yo, y resultó ser muy fácil: cuando tenga hambre. ¿Y cómo sé si tiene hambre? Muy fácil también: sigue tu instinto.

-         -  Si le das pecho no dormirá del tirón porque la leche materna no alimenta lo suficiente. Otro mito. Mi hijo era grande, estaba en el percentil 90, y solo tomaba pecho y una papilla de pollo y verduras al día a los seis meses. Apliqué el Duérmete Niño, que fue mi salvación, y dormía del tirón 12 horas, sin inmutarse.

-         -  Cuando empieces a trabajar tendrás que dejar de darle: A mí me gustaba tanto darle pecho, que me compré un sacaleches y a la hora del almuerzo me sacaba la leche (en 15-20 min 200-250 ml, más que suficiente para un biberón a media mañana el día siguiente), la metía en la nevera, al llegar a casa la congelaba, y al acostarme la sacaba de nuevo a la nevera, de manera que por la mañana se la daban en biberón.

Total, que cuando nació mi hijo yo sólo tenía una cosa clara: no iba a dejar entrar a nadie en mi habitación hasta que no me hubiera puesto al niño al pecho, porque aquello me parecía algo sobrenatural y dificilísimo, por si no se agarraba. El caso es que cuando me lo acerqué ocurrió lo normal: que se enganchó como si hubiera mamado toda su vida.


Un inciso: Por supuesto que hay casos especiales en los que la madre tiene dificultades para dar pecho y puede tener que dejarlo, de la misma manera que hay mujeres que tienen dificultades para tener hijos, pero son excepciones que nos quieren vender como algo muy habitual, y no es así. Al final lo único que se consigue es generar ansiedad, y eso sí que puede crear un problema donde no lo hay.


Estos son los mitos con los que yo me encontré. Para mí, el problema principal con el que nos encontramos las mujeres es la falta de información. Nuestras madres son de la generación del biberón y muchas no nos pueden contar cómo lo hicieron porque les duró poco o nada, y hay demasiadas opiniones contradictorias.

Leyendo lo del sacaleches en la oficina muchos pensarán que menudo coñazo, para eso mejor un biberón, pero lo cierto es que no me costaba nada hacerlo porque la satisfacción de dar el pecho es tan grande, relaja tanto, resulta tan cómodo porque le puedes dar en cualquier sitio sin llevar biberones, que lo haces casi más por ti que por él.

Pero tampoco soy una fanática radical, ni mucho menos. Lo que creo es que hay que dejar que cada mujer lleve su ritmo y siga su instinto, sin presiones, y sin hacer que se sienta culpable por dar o no dar el pecho. Creo sinceramente que si se deja que la naturaleza haga su trabajo, la mayoría de las mujeres sabrán apreciar todas las ventajas de la lactancia materna.

Lo malo es que vivimos en un mundo que nos presiona hasta el límite, especialmente a las mujeres: Tienes que ser una buena madre, una buena profesional, una puta en la cama, estar estupenda de la muerte, tener un hijo antes de los 35 porque se te va a pasar el arroz, tener más de un hijo porque “¿no te vas a quedar sólo con uno, no?”, y no sé cuantas cosas más. Al final lo mejor es dar un puñetazo en la mesa y decir: “¡VALE YA! Voy a hacer lo que pueda, voy a establecer mis prioridades, y a quién no le guste, mala suerte. Tendré hijos si quiero, me casaré si quiero, iré al gimnasio cuando pueda y si me apetece. Haré lo que pueda y siguiendo mi instinto, que no es poco”. Parece fácil, pero no lo es. Yo a los 43 empiezo a conseguirlo, pero solo voy por el principio. Como en todo, lo importante es empezar ;).