17 de marzo de 2012

¿Es verdad que lo queremos todo?



La semana pasada se celebró el Día de la Mujer y yo pensaba publicar un post, pero llevo más de una semana intentando encontrar un rato para terminarlo, y no hay manera. He ido escribiendo a ratos, y al final he conseguido medio poner en claro lo que quería contar: mis conclusiones acerca de cómo y por qué las mujeres nos hemos dejado timar, porque después de casi veinte años trabajando (fuera de casa, se entiende), he llegado a esa conclusión y dudo mucho que algo me haga cambiar, al menos en este país llamado España.

Soy consciente de que el tono del post va a ser derrotista, y pensando en eso, me he dado cuenta de que si lo hubiera escrito hace años, habría sido totalmente distinto. A los 24 habría sido en plan “qué bien que he nacido en estos tiempos en los que ya no hay discriminación” (inocente que era una…). A los 34, a punto de separarme y con un hijo, habría pensado “¡Bufffff! Esto es más complicado de lo que yo creía, ¡pero no hay que desesperar, venceremos!” (ya era consciente de lo que había, pero me negaba a aceptarlo). Y a los 44, pues ahora os cuento….

¿Por qué soy tan negativa, se preguntarán algunos? ¿O debería decir algunos y algunas para no hacer “invisibles” a las mujeres? Anda que la perra que les ha entrado a determinados elementos y elementas con ese tema tiene tela… Pero esa es otra historia y como me líe con eso, no acabamos, así que vamos a lo que vamos: ¿Por qué las mujeres estamos tan quemadas con todo esto de la igualdad, el trabajo fuera de casa, los niños, los maridos, los amantes, …, con la vida en general? (Bueno, vale, no es para tanto, pero seguro que entendéis a qué me refiero). Vamos a verlo.

INCISO: Los que me conocen saben que no tengo nada en contra de los hombres, más bien todo lo contrario. Que nadie piense que este post es un alegato feminista contra los hombres, porque nada más lejos de la realidad. Mi feminismo empieza y acaba en el día a día, tratando de vivir con el convencimiento de que “somos iguales pero diferentes”, y no me gustan las actitudes radicales. En este tema en concreto creo que tenemos mucha culpa compartida, aunque confieso que no sé dónde está la solución. La próxima vez hablaremos de algo menos serio, como el amor libre o algo así ;).

1. En parte porque lo queremos todo, como bien dice Maitena, o más bien se nos ha hecho creer que debemos tenerlo todo.

2. Porque nos pasamos de autoexigentes y queremos llegar a todo y a ser posible, ser las mejores. La meta es ser la superwoman, a lo que podamos llegar es otra cosa, pero bajar el listón nos cuesta sangre, sudor y lágrimas.

3. Porque tenemos perdida la batalla de la conciliación, al menos en este país. Dile a tu jefe, si eres hombre, “esta tarde no vengo, que tengo que llevar al niño al pediatra”. Se muere de risa. O que vas a pedir una reducción de jornada por guarda legal… ¡Si no te ha dejado ni coger los quince días de paternidad! O que vas a salir a las siete de la tarde (ojo, las siete, no las cinco ni las seis…) para poder tener un poco de vida, de vida a secas, tampoco nada del otro mundo. El día que entendamos que tener hijos es cosa de dos, y que nuestra supervivencia futura, en el sentido más amplio de la palabra, depende de ello, puede que entonces se nos empiece a cuidar un poco y no se vea la conciliación como algo negativo. Pero en un país donde lo que cuenta realmente es “echar horas”, ¿qué podemos esperar? Más de lo mismo, no hay duda.

4. Porque no nos engañemos y que nadie se ofenda, que no es mi intención, pero pocos hombres valoran el trabajo del ama de casa, y de ese, aunque sea solo en parte, no nos libramos casi ninguna. Y hay que añadirlo al de la oficina, claro, porque no restan, solo suman.

5. Porque llevamos en la cabeza nuestra agenda y la del resto de la familia, pero solo tenemos un cerebro y dos manos.

6. Porque a igualdad de trabajo, ganamos menos que los hombres.

7. Porque siendo mujer tienes que estar siempre demostrando lo que vales, y eso, francamente, resulta agotador. Yo ya me he cansado, lo confieso. Hasta que cumplí los cuarenta, era algo que me indignaba. Te conocía alguien nuevo, y empezaba el examen, con cara de “a ver esta chiquita qué sabe”. A partir de los cuarenta dije “paso, no tiene solución”, somos iguales pero diferentes y no se nos trata igual. Ya está, no hay más, o lo tomas o acabas con una úlcera.

8. Porque para llegar a un puesto directivo tienes que luchar contra viento y marea, con apenas un 10% de posibilidades de llegar a lo más alto, y alrededor de un 30% de llegar a un cargo intermedio.

9, y ya no sigo. Porque además tienes que intentar estar siempre mona y arreglada, que no se te desmadre la báscula, luchar contra las arrugas, la celulitis, las alas, la flacidez, y no sé cuantas cosas más.


Total, que al final nos hemos incorporado al mercado laboral y trabajamos dos por el precio de uno, nuestros hijos apenas nos ven el pelo, nosotras llegamos a casa y nos echamos a la espalda la mayor parte de la logística familiar, las parejas se rompen porque con semejante vida ya no queda tiempo ni para vivir, y lo peor de todo es que no hay marcha atrás porque con un solo sueldo no se vive, y porque, estemos cansadas o no, nos gusta tener una profesión.

Complicado, ¿verdad? Yo confieso que he tirado la toalla. Estoy harta de pelear y de demostrar, y aunque no voy a renunciar a mi derecho al trabajo, ya no me da vergüenza pedir una reducción de jornada para cuidar de mi familia, porque me necesitan y porque me gusta hacerlo. Y si eso supone que quien me pueda contratar me mire con recelo pensando que la realidad es que solo quiero llevar un sueldo a casa porque no tengo más remedio (cosa que tampoco sería un crimen, pero bueno...) y que no me implico en el trabajo, sinceramente me jode mucho porque no es cierto, pero llega un momento en el que me da igual lo que piensen. Si algo bueno tiene cumplir años, es que acabas sabiendo lo que quieres y lo que no.


El caso es que la batalla fuera de casa estamos lejos de haberla ganado, pero ¿y la de dentro? Os cuento un par de historias de las que me contaban las amigas estos días en el que el tema ha estado de moda, y ya me diréis.

Escena nº1 (la más típica): Llegas a tu casa a las ocho de la noche, doce horas fuera de casa, un día de mierda, todo prisas, te has tenido que saltar tu clase de yoga, casi no has tenido tiempo de comer y mucho menos de almorzar, hoy tu jefe “tenía la regla” y te has llevado un par de broncas que no te merecías, el fontanero ha pasado de ti y el lavabo sigue goteando, la nevera está medio vacía y no sabes qué vas a hacer para cenar, tienes una montaña de ropa para planchar, a tu hijo le vas a acabar grabando un disco de “superventas” con las frases del TOP 10 (recoge tu cuarto / tu mochila pesa como un muerto y te vas a estropear la espalda /¿te has lavado los dientes?/¿cómo llevas las uñas?/¿te has puesto desodorante?/¿cuánto hace que no lees un libro?/ que no te vea con la Nintendo / está en su sitio / no dejes las zapatillas en el salón,…. ¡Aaaaaah!).

Estás agotada y sólo es lunes. Al llegar a casa buscas un poco de comprensión en tu marido. Pero en ese momento él está en otra onda, así como empezando a desconectarse, como cuando el ordenador pone el salvapantallas. Porque, entiéndelo, él ha trabajado también doce horas… solo eso, de lo demás nada, pero bueno, ha trabajado mucho, vamos a dejarlo ahí. Y llegas tú con cara de loca, quejándote no se sabe muy bien de qué. Porque vamos a ver ¿no haces lo mismo todos los días? ¿y sin quejarte? ¿y nunca pierdes la sonrisa? Es que a las tías no hay quién os entienda… Pero mira, hoy da la casualidad de que estás hasta los mismísimos porque a veces te pasas tanto de vueltas que no puedes más, y necesitas que te escuchen. Solo eso, que te escuchen y te hagan unos cuantos mimitos, para que el día tenga un poco de sentido. Pero no, al hombre de la casa le pilla por sorpresa y se sale por la tangente con un “pues deja de trabajar…”, con cara de ni-se-te-ocurra-pensarlo-que-tenemos-que-pagar-la-hipoteca.

¿Y tú qué haces entonces? Algo parecido a esto y en este orden:  Primero no te lo puedes creer… silencio sepulcral… 10 segundos en los que pasa por tu mente la escena de Psicosis, y por supuesto tú eres la abuela. Piensas “lo-ma-to…”. No “¡LO MATOOO!!!. No. “lo mato…” con puntos suspensivos, así, bajito, que es peor. Estás pensando de qué manera lo matas. Y mientras, él te desafía con la mirada, como diciendo “claro, si es que me dices unas tonterías…”.

A ver, una pausa: en este punto, si no quieres que se arme la gorda, mándale a tomar por saco y vete a tu clase yoga, o de spinning, o de lo que sea si todavía te quedan 5 min para llegar, y la cena que la haga él. Porque si tratas de explicarle lo jodido que es ser mujer, estás muerta.

Pero si decides seguir, lo normal es que al principio te muerdas la lengua y trates de explicarle por qué extraña razón estás tan cansada, y no veas como le digas “¿qué tal si me pido una reducción de jornada?”. “¡Comooorl! ¿Y cómo vamos a pagar la hipoteca si tú no trabajas todo el día? ¡Tendré que poner yo más parte!” Que tú hagas “otras cosas” no cuenta, como eso es gratis, pues nada, ¡todo por la patria!


Escena nº2 (la más atípica): Me salto la puesta en escena, que se resume en tener que hacer veinte cosas a la vez, y cuando te piden que hagas la número 21, o te preguntan por qué no has hecho ya la número 10, pasa algo así:

Ella: ¡Cariño, no me pidas más cosas, que parezco la mujer orquesta!
Él: ¡Jajaja! Ah, ¿síiiiii? Mmm... Pues podías tocar un poco la flauta…. :P

Si es que así no se puede, esto no es serio… ;)




2 de marzo de 2012

Las mujeres y el ordenador



Haciendo limpieza he encontrado este correo que me mandó hace tiempo un amigo, y la verdad es que me he reído bastante, hay algunos casos que no tienen desperdicio. Por supuesto, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia :P.


Conversaciones (supuestamente) reales registradas entre un Servicio de Asistencia Técnica y usuarias (mujeres) de equipos informáticos.  

Caso 1
Técnico de Servicio: ¿Qué computador tiene?
Usuaria: Uno blanco.
Técnico de Servicio:  (Silencio)

Caso 2
Usuaria: ¡Hola!. No puedo sacar el disquete de la disquetera.
Técnico de Servicio: ¿Ha intentado apretar el botón?
Usuaria: Sí, claro, está como pegado...
Técnico de Servicio: Eso no suena bien, tomaré nota.
Usuaria: No... Espera... No había metido el disquete... está todavía en la mesa..., gracias.

Caso 3
Técnico de Servicio: Haga clic sobre el ícono de 'Mi PC', a la izquierda de la pantalla.
Usuaria: ¿Su izquierda o mi izquierda?

Caso 4
Técnico de Servicio: Buenos días, ¿en qué puedo ayudarle?
Usuaria: Hola, no puedo imprimir.
Técnico de Servicio: Por favor dé clic en 'inicio' y...
Usuaria: Escuche, no empiece con tecnicismos, no soy experta en computadores. ¡Coño!

Caso 5
Usuaria: Hola, buenas tardes, no puedo imprimir, cada vez que lo intento dice 'No se encuentra impresora'. He cogido incluso la impresora, la he colocado en frente del monitor pero el ordenador todavía dice que no la puede encontrar.

Caso 6
Usuaria: Tengo problemas para imprimir en rojo.
Técnico de Servicio: ¿Tiene una impresora a color?
Usuaria: No, la mía es blanca.

Caso 7
Técnico de Servicio: ¿Qué ve en su monitor ahora mismo?
Usuaria: Un osito de peluche que mi novio me compró.

Caso 8
Técnico de Servicio: Ahora, pulse F8.
Usuaria: No funciona.
Técnico de Servicio: ¿Qué hizo exactamente?
Usuaria: Presionar la F 8 veces como me dijiste, pero no ocurre nada.

Caso 9
Usuaria: Mi teclado no quiere funcionar.
Técnico de Servicio: ¿Está segura de que está conectado?
Usuaria: No lo sé. No alcanzo la parte de atrás.
Técnico de Servicio: Coja el teclado y dé diez pasos hacia atrás.
Usuaria: ok
Técnico de Servicio: ¿El teclado sigue con usted?
Usuaria:
Técnico de Servicio: Eso significa que el teclado no está conectado ¿Hay  algún otro teclado?
Usuaria: Sí, hay otro aquí. Huy,..... ¡¡¡Este sí funciona!!!

Caso 10
Técnico de Servicio: Tu password es 'a' minúscula de andamio, V mayúscula de Víctor,  y el número 7...
Usuaria: ¿7 en mayúscula o minúscula?

Caso 11
Usuaria: No puedo conectarme a Internet, aparece error de clave.
Técnico de Servicio: ¿Está segura de que está utilizando el password correcto?
Usuaria: Sí, estoy segura, vi a mi esposo escribirlo.
Técnico de Servicio: ¿Me puede decir cuál era el password?
Usuaria: 5 asteriscos. Los vi claritos....

Caso 12
Usuaria: Tengo un grave problema. Un amigo me puso un protector de pantalla, pero cada vez que muevo el ratón desaparece... Que hago para que no desaparezca?
Técnico de Servicio:   (Pensamiento): 'Que hijaputa tan bruta’ .

Caso 13
Usuaria: No logro encontrar el simbolito para abrir el Word.
Técnico de Servicio: Mire en el escritorio. ¿Qué tiene ahí?
Usuaria: Muchos papeles, mi bolso y mi celular.

Caso 14
Usuaria: No logro visualizar el documento de Word que tenía abierto ...
Técnico de Servicio: Fíjese en la parte inferior y abra la ventana que se encuentra minimizada por favor ...
Usuaria: Sr. técnico, mi ventana la tengo abierta porque está haciendo mucho calor ... no me crea tan bruta por favor ...
 
Caso 15
Usuaria: ¿Cómo hago para escuchar un CD de música?
Técnico de Servicio: Haga clic en MI PC.  
Usuaria: ¿En el mío o en el suyo?





Y por cortesía de Blue:


26 de febrero de 2012

El capital erótico


He encontrado este artículo y me ha parecido interesante, así que os pongo algunos trozos y vamos comentando:

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La importancia de ser bellas

En su libro ‘Capital erótico’, la socióloga Catherine Hakim anima a las mujeres a aprovechar su atractivo para conseguir mejoras personales y profesionales.

No quedaba más remedio que una huelga. Las trabajadoras la habían convocado para pedir la igualdad salarial con los hombres de la fábrica y estaban dispuestas a llevarla a cabo. La empresa debió de oler el peligro y envió a un negociador. No uno cualquiera, sino un joven mánager, extremadamente atractivo y convincente, capaz de vender veneno y darle sabor de miel. Hechizadas por ese hermoso flautista de Hamelín, las mujeres aprendieron finalmente su estribillo: había que retirar la protesta. Sin embargo, lejos de los finales de cuentos de hada, la historia acabó con el tipo ascendido y con un sueldo más alto y las mujeres igual de discriminadas. Y frustradas, tanto que décadas después una de aquellas señoras, ya anciana, se acercó a la socióloga británica Catherine Hakim tras una conferencia para contarle su vivencia. “No sabes lo cierto que es tu libro”, añadió.

Interesante, ¿no? Nosotras también sucumbimos ante los encantos de los hombres, y quien diga lo contrario creo que se engaña a sí misma. No es lo mismo tener enfrente esto:

Que esto:

Nuestro cuerpo reacciona, nos guste o no. ¿Os acordáis del chico de la Coca-Cola? Pura ficción, por supuesto, en las obras no se ve nada parecido, pero sirve para ilustrar la idea:


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Se refería a Capital Erótico. El poder de fascinar a los demás, las 266 páginas que Debate acaba de publicar en España y en las que Hakim ha edificado una controvertida teoría. “Además de los capitales social, humano y económico, existe el erótico: es una mezcla de belleza, atractivo sexual, vitalidad, saber vestirse bien, encanto y don de gentes”, explica el primer paso la autora. El segundo es casi inmediato: a más capital erótico, más resultados en la vida. Por lo que, tercera etapa, las mujeres (sobre todo, aunque los hombres también) deberían mejorar su apariencia y aprovechar a fondo su atractivo para obtener lo que se prefijen.

Entonces… ¿los más “atractivos/seductores” son los que tienen más éxito? Yo diría que sí, o al menos digamos que lo tienen más fácil, especialmente si son mujeres. Antes de que los hombres me peguen, aclaro este punto: ¿cuántas mujeres “feas” habéis visto en puestos de responsabilidad, y sin embargo, cuantos hombres “feos” encontráis. La verdad es que con las poquísimas mujeres que hay en altos cargos, me diréis que claro, entre tanto hombre tiene que haber muchos feos, pero lo dejo ahí para pensar.

(ACLARACIÓN: Uso el término “feo” o “guapo” para abreviar, refiriéndome a lo que define la autora como capital erótico).

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En la marcha femenina hacia el éxito, interviene, según la socióloga, un discutible aliado: el déficit sexual masculino. “En contra de la igualdad que siempre han defendido las feministas, hay investigaciones que demuestran que el hombre siente más deseo y busca más el sexo respecto a las mujeres”, asegura Hakim. En el esquema de demanda y oferta de la británica -que rara vez mira a los ojos a su interlocutor- la caza frenética del hombre dispara el valor del capital erótico femenino y las posibilidades para las mujeres de explotarlo. ¿Hasta qué punto? “No se trata de acostarte con cualquiera, sino de tener atractivo, charme, y usarlo para tus propios fines, sin avergonzarte”, aclara Hakim, que es experta en políticas sociales y autora de varios libros sobre la condición de la mujer.

Pues sí, para qué nos vamos a engañar. Será políticamente incorrecto decirlo, y quizá hacerlo, pero explotar el atractivo femenino para nublarle la mente al "enemigo", tiene sus ventajas. Al fin y al cabo, se trata de la lucha por la supervivencia, y cada uno emplea las armas de las que dispone. ¿O acaso ninguna de vosotras ha hecho una caída de ojos en el momento adecuado, ha desplegado su mejor sonrisa para desarmar al contrario, o se ha puesto ese pantalón que le sienta tan bien para ir a una reunión importante?

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En general, Hakim cuenta que al público masculino el libro le ha gustado. A las feministas, reconoce, “no”. (…) También la belleza es cuestión de voluntad, defiende la autora, que cada sábado pedalea con su bicicleta durante cuatro horas: “No existen feos, sino perezosos. Un 50% del capital erótico procede del nacimiento, pero la otra mitad depende de los esfuerzos de cada uno”. Y enumera personajes famosos que, a su modo de ver, han triunfado también gracias al explotar su capital erótico: "Vincent Cassell, Christine Lagarde, Antonio Banderas, Obama, Madonna, Victoria Abril".

Pues algo de razón tiene, aunque aparte del 50% de genética, y del esfuerzo y voluntad para ir al gimnasio, también creo que muchas veces cuenta el dinero ¿No habéis oído nunca eso de que “las del PP están más buenas”? No es que sean más guapas, es que tienen más dinero, y eso implica más ropa y más cara, más peluquería, etc. El dinero no lo es todo, pero ayuda.
Por cierto, de las feministas habla la autora en este otro artículo sobre el tema, y la verdad es que dice algo interesante que comparto plenamente"el feminismo radical limita a la mujer y no la libera . Acusa a este movimiento de "haber convertido el capital erótico femenino en una prueba de subordinación a los hombres". El error de las feministas es "establecer una dicotomía falsa: o se valora a las mujeres por su capital humano, a través de la inteligencia, la experiencia laboral; o se las valora por su capital erótico, pensando en su belleza, elegancia física o encanto"."

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Para la socióloga quien cuida su forma recibe más premios a cambio. “A los guapos les sonríe el mundo, sonrisa a la que ellos corresponden”, resume Hakim. ¿Acaso significa que los bellos son mejores personas? “Se vuelven mejores. El trato más agradable que suelen recibir por parte de los demás les ayuda a desarrollar una personalidad más abierta”, sostiene la británica. Tanto que ella, en una hipotética entrevista de trabajo, ante dos candidatos de igual currículo, no tardaría mucho en decidirse: “El más bello sería más productivo y se llevaría mejor con los compañeros”. Y, en algunos casos, hasta con los enemigos. Para confirmaciones, preguntarle a la anciana huelguista.

Pues nunca se me había ocurrido pensarlo, siempre he creído que lo de ser mejor o peor persona depende más de la genética que de cualquier otra cosa, pero buscando artículos relacionados con este tema, he encontrado uno que profundiza en este punto, y la verdad es que me ha hecho pensar que no va mal encaminada. Dice esto: “Desde la cuna, los niños bien parecidos atraen más atención positiva, sonrisas y cuidados. Perciben que se les quiere, y reaccionan positivamente. Les sonríe su entorno y ellos aprenden a corresponder a esa sonrisa, pedir cosas y negociar lo que desean. Así se forma un círculo virtuoso que dura toda la vida y es de gran utilidad tanto en la vida privada como en la pública. Para Hakim, los niños guapos aprenden antes y más rápido a moverse en sociedad. A lo largo de la vida sabrán gestionar mejor sus emociones y adquirirán aptitudes sociales de gran utilidad.” El artículo, aquí.

Si ya no los decía Fiebre:




Y si te ha gustado el tema, aquí hay un poco más: "¿Es Ud. consciente de su capital erótico?".

18 de febrero de 2012

Un poquito de vaselina



Yo no iba a escribir nada acerca de la reforma laboral porque he pasado por varias fases desde que salió: incredulidad, indignación, “miedo”, resignación,…, y estaba demasiado “encendida” como para comentar. Una semana después, tengo claras un par de cosas:

1) Te pueden despedir con 20 días aunque tengan beneficios.

2) Te pueden bajar el sueldo aunque tengan beneficios (y si no estás de acuerdo, te despiden con 20 días...).

Ese es mi resumen de la reforma laboral. Por si alguien todavía no lo sabe y le cuesta creerlo, puede leer algo aquí, por ejemplo.

El caso es que todo esto viene por un correo que he recibido hoy, y que me ha hecho soltar una carcajada:
____________________________

FUNCIONA, DE VERDAD.....
YO LO HE COMPROBADO, PRUEBA TU... y ya me comentas.

Yo nunca envío cadenas, pero ésta de verdad sí funciona...

¡Es increíble!

Envía...




"RAJOY TE AMA"

a 10 personas...

y verás que por lo menos 9 te mandan a la mierda.

Es sorprendente... ¡Ni siquiera tienes que hacerlo con fe!


____________________________

En fin, no perdamos el humor, que al menos eso no nos lo puede quitar nadie. ¡Ah! Y no os olvidéis de llevar esto cuando vayáis a trabajar...


9 de febrero de 2012

La Plagiadora


Anoche leí este post de Eva y he decidido hacer caso a su llamamiento a la rebelión, así que ahí va.

Al parecer, hay una (ejem) señora que dice llamarse Gotasmar (en adelante, "La Plagiadora"), que se dedica a copiar descaradamente a nuestra querida Fiebre. La prueba la tenéis en el"post de investigación" de Rampy, en el que el plagio descarado queda más que demostrado.

Lo mejor de todo es que La Plagiadora trata de darle la vuelta a la tortilla y dice ser la plagiada, mostrándose, cómo no, muy ofendida. Ver para creer, está claro que en este mundo tiene que haber de todo. Pero yo no os voy a dar los detalles, ya lo hace Larisa en este otro post que no tiene desperdicio, Fiebre y el ataque de la choni.

Querida Fiebre, ánimo, que tú puedes con esta y con siete más como ella. ¡Faltaría más!

5 de febrero de 2012

¿Facebook a los 12 años?


Tengo un hijo de doce años que, por suerte, me cuenta casi todo, y hace unos días me dijo que al colegio había ido un policía a darles una charla sobre los peligros de internet. La semana anterior había sido el acoso escolar.

Esta vez empezó con una pregunta:

- ¿Cuántos tenéis facebook o tuenti?

Sólo unos pocos se quedaron sin levantar la mano, entre otros, mi hijo, porque tiene una madre castradora que no le deja tener facebook porque "no son cosas de tu edad y ya tendrás tiempo". Confieso que nunca sé si hago bien o no y a veces me remuerde la conciencia, pero de momento ahí sigo en mis trece, ya sabéis que soy una mala madre ;).

- Pues muy mal, porque es ilegal, no tenéis 14 años.

Lógicamente, a ninguno le preocupa que sea ilegal, debería preocuparles a los padres, pero se ve que tampoco. ¿Haré bien? Yo sigo con la duda.

El policía les contaba casos reales y les animaba a hacer preguntas. En un momento dado ocurrió algo así:

- Tenéis que tener mucho cuidado con las fotos que ponéis, porque las puede ver cualquier y no sabéis en qué manos pueden caer.

- (Niño listillo) Pues eso no es así, porque en facebook yo pongo que solo las vean mis amigos y ya está. (A buenas horas le respondía yo a un policía en mis tiempos, pero ellos son así, no temen ni a Dios ni al Diablo, los jodíos...).

- ¿Tú cuántos amigos tienes en facebook?

- (El niño, muy orgulloso de sí mismo) Unos 200... (no soy chulo ni ná..., con 12 años...).

- ¿Y los conoces a todos? (Piiiii!!! Pillado).

- (El niño, cambiando el tono....): Eeeeh.... no...

Por suerte para mí, mi hijo no insiste porque no le atrae mucho el tema y sus amigos más íntimos son también medio frikis, pero confieso que yo no tengo claro si hago bien o no prohibiéndole que se dé de alta. ¿Vosotros qué haríais?


2 de febrero de 2012

El Macho Ibérico y la receta de mi abuela



Hace unos días, Temujin dejó un comentario en mi última entrada, "La famosa frase ¿Ah, que hoy toca?", y hoy lo voy a repescar porque me hizo mucha gracia, y así de paso os cuento la receta infalible de mi abuela para que un matrimonio funcione.

El comentario de Temujin incluía la lista de COSAS QUE LOS HOMBRES QUISIERAN OÍR DE UNA MUJER (y que JAMÁS podrán oír), que yo aprovecho para comentar, cómo no… Vamos con la lista:

1. Aparca por aquí, que quiero que hagamos el amor.
Hombre, esto si tienes veinte años es más fácil que te lo digan, que luego una se hace cómoda y prefiere la cama, el salón, o incluso el suelo de la cocina, pero al menos un sitio más calentito donde no te claves el volante y a salvo de mirones. ¿No os ha pasado nunca eso de ver a un tío agachado al lado del coche, a ver si pilla algo? Qué mal rollo…

2. Bebe un poquito más, me encanta verte bien borracho.
Jaja! Si le mandas a dormir la mona a casa de su madre, vale, porque aguantar a un hombre con resaca es muy duro, ¡que sois muy llorones!

3. Hoy invito yo.
A veces pasa, solo tienen que alinearse los planetas. Es que es el hombre el que tiene que pagar, ¿no era así?

4. Mi casa está sola, ¿te molestaría si vamos?
Una mujer tiene que parecer decente, ¡por supuesto! Aunque no lo sea.

5. ¿Qué tal si tenemos sexo toda la tarde y por la noche sales con tus amigos?
Si yo siempre lo digo: cuando el churri queda con los amigotes, tiene que salir “ordeñado”, es lo mejor.

6. De verdad mi vida, no me gusta hablar después de hacer el amor.
Jajaja! Para esto el matrimonio es perfecto.

7. Espero que no te importe, pero no llevo ropa interior.
Esta es buena, me la apunto ;).

8. ¡Una plancha para mi cumpleaños... qué bonito!
“… ven, voy a enseñarte a planchar las camisas, mi amor…”

9. Tienes barriguita de cantinero... realmente me encanta.
Claro que sí, ¡¿abdominales para qué?!

10. ¡Ya terminé de lavar tu coche!
Eeeeeh…. Confieso que hace años que no lavo el coche, se lo pido siempre al churri. Bueno, no lo lava él, lo lleva a lavar, pero yo se lo agradezco eternamente y luego cocino para él, como una buena mujer.

11. Perdóname, me equivoqué. Tú tienes la razón otra vez.
No no no, la frase sería esta: “Perdóname, me equivoqué. Por una vez tienes razón.” :P

12. Eructas como un verdadero león...
“Eructas como un verdadero cerdo” creo que es más realista.

13. Te veo tenso mi amor...deberías hacer un viaje al Caribe sin mí.
Eso mismo! Para ver a Curro! Si es que…

14. Qué suerte mi vida que tengas una secretaria tan guapa.
¡Ah, no! La secretaria mejor fea, hay que evitar tentaciones.

15.. ¿Más ropa?... no mi amor gracias... tengo lo suficiente.
“Gracias, cariño, necesito renovar el vestuario para estar guapa para ti”.

16. No mi amor, si todavía están bien los zapatos que me regalaste hace 3 años.
Me parto…

17. Mi vida que lindos son los pelitos que dejas en el jabón.
… y los chorritones de pasta de dientes en el lavabo, y las gotitas en la taza del váter. ¡Un hombre tiene que ser “un hombre”!

18. Mi cielo deberías llamar a tu ex...no seas ingrato.
… pero mejor no me lo cuentes…

19. Mi amor, cuando estés con otra por favor ponte condón, CUÍDAME.
Esto me recuerda una historia real de amor libre que vivió una amiga mía hace 25 años, nada menos. Un día os la tengo que contar, es muy curiosa. El caso es que tenían un pacto: en todas las relaciones con terceros usarían condón, y me lo contaba como si fuera lo más normal del mundo O_O.

20. Por favor cuando regreses del bar me despiertas para calentarte la comidita.
Benditos microondas…

21. No te preocupes amor si se te hace tarde.... ven mañana a dormir.
… aunque no sé si te dejaré entrar.

22. Mi cielo no te bajes por favor...yo cambio la rueda pinchada.
Jajaja! Esto ya es echarle mucha imaginación.

23. Mi amor, terminaste de comer? corre a dormir tu siesta yo recojo todo.
Falta algo fundamental: ponerle las zapatillas cuando llega a casa. Es algo que siempre me ha dejado muerta.


Después de leer este batiburrillo de deseos varoniles me acordé de la receta de mi abuela para tener eternamente contento a un hombre y que tu matrimonio no fallara (Lo de tener eternamente contenta a la mujer no se contemplaba, pero esa es otra historia). Había tres puntos fundamentales a tener en cuenta:

Ingrediente nº1: Siempre que tu marido “tenga ganas”, tienes que complacerle, pero si eres tú la que tiene ganas, se lo haces ver sutilmente para que no se sienta presionado, y si no se da por enterado, te aguantas.

Ingrediente nº2: Si él tiene una amante pero es discreto y tú puedes ir con la cabeza bien alta, no pasa nada.

Ingrediente nº3: Si no se gasta el dinero en el bar con los amigos, es un buen hombre y se lo puedes perdonar casi todo.

Claro, había que ver a mi abuelo, ¡era un bendito! Así cualquiera aceptaba estas normas, no teniendo que seguirlas. Pero el caso es que eran bastante realistas y reflejan muy bien el concepto de matrimonio que se tenía entonces (y eso que mi abuela era bastante "moderna", no creáis. ¿Qué pensarían las que no lo eran?). El caso es que a mí me parece que hemos ganado todos, incluso los hombres, ¿no creéis?

29 de enero de 2012

La famosa frase "¿Ah, que hoy toca?"



Hoy me he encontrado con esta noticia en internet. Es algo antigua, pero me ha llamado la atención y el contenido tiene miga: Las mujeres casadas prefieren leer o dormir antes que tener relaciones sexuales. Veamos (en negrilla el artículo):

____________________ 
El 63 por ciento de las mujeres casadas prefieren irse a dormir, leer un libro o ver una película antes que hacer el amor con su pareja, según una encuesta. Los expertos señalan que la causa de esta falta de interés sexual se debe al creciente número de distracciones propias de la sociedad moderna.

Bueno, yo diría que el tema es un poco más complejo. ¿Y qué pasa con los hombres casados? ¿Alguien les ha hecho una encuesta? ¿Responden la verdad cuando les preguntan? ¿Ellos “siempre” tienen ganas? No sé yo…

Parece ser que la mayoría de las mujeres casadas pierden el apetito sexual después del matrimonio. Más de la mitad de las encuestadas reconoce sin ningún tapujo que al caer la noche, están más entusiasmadas por dedicar su tiempo a la lectura, al cine o simplemente a dormir que por hacer el amor con sus maridos. Sin embargo, no todo son malas noticias para los hombres casados, ya que el 37 por ciento restante de las casadas aseguran que no existe ninguna otra cosa que deseen hacer más que acostarse con sus parejas.

A mí lo de ese 37% me parece mucho, me extraña que haya tanta mujer casada que lo que más quiera en el mundo al llegar a casa sea tener sexo con su marido.

En cuanto a lo otro, yo tengo mi teoría, y desde luego no creo que sea por las distracciones que tiene la sociedad moderna, porque antes no había tele ni ordenador, pero leían y hacían ganchillo. Más bien creo que es un problema de agotamiento, sobre todo si tienes hijos y trabajas fuera de casa, que es el caso de la mayoría de las mujeres. Me explico: en esa situación pueden pasar por tu cabeza a lo largo del día miles de cosas, y tu grado de activación/estrés es continuo y bastante alto. El día no tiene suficientes horas, y encima tienes que tener en la cabeza tu agenda, la de tu marido, y la de tu jefe. Si eres el marido sólo tienes en la cabeza tu trabajo, porque de la intendencia ya se ocupa tu mujer, y encima tienes la suerte de ser capaz de no pensar en nada cuando llegas a casa, cosa imposible para tu mujer porque venimos todas con ese defecto de fabricación. Y encima, tienes este botón:


(Envidia cochina  que tengo, no creáis…).

La encuesta ha sido realizada por la Asociación de madres americanas a través de su web, iVillage, y también han averiguado que de las 8.000 mujeres encuestadas, más del 80 por ciento describieron su vida sexual como "predecible". Además, el 67 por ciento dijo que las posturas sexuales que practicaban con sus maridos eran muy repetitivas.

Esto me lo creo, hasta me parece bajo el porcentaje. El kamasutra no suele estar en la mesita de noche de ningún matrimonio, habría que revisar ese punto…


Por otra parte, un alarmante 45 por ciento confesaba que lo mejor que pueden decir de su vida sexual es que "no está mal", y más de la mitad de las mujeres preguntadas aseguraron tener fantasías sexuales con personas diferentes a su marido. Un tercio de las parejas casadas no han probado nada diferente en el apartado sexual desde hace más de un año.

Hombre, que un 45% esté satisfecha con su vida sexual (entendiendo ese “no está mal” como que están satisfechas, claro…) no es poco. Lo de tantas mujeres con fantasías sí que me ha sorprendido más, y no sé yo si es bueno.

Los expertos dicen que estas situaciones son consecuencia de la 'vaguería' de ambos miembros de la pareja y de todas las nuevas distracciones que ofrece la vida moderna, según informaciones de la web DailyMail.

Eso de la pereza sí que me cuadra, porque cuando consigues “poner el huevo”, suelen ser las once de la noche, te dejas caer medio muerta en el sofá, y a esas alturas te queda energía para poca cosa. Aunque yo siempre digo que entonces hay que echar mano de la “reserva”, aunque esté cerca del rojo, y hacer una maniobra de aproximación hacia el churri, que él en ese momento le de al “On” del sexo, y como dice una amiga mía, “Si total, son 10 min, jeje”, para qué vamos a andar con tonterías de si estoy cansada o no.
Lo malo es que en ese punto te puedes encontrar con la sorpresa de que él prefiere ver la televisión, porque no somos solo nosotras, cada vez más hombres “no tienen ganas”, pero la mayoría no lo confiesan porque eso no es de hombres. ¿O no?

"Puedes decir que estás contento con tu vida sexual, pero en realidad, si noche tras noche coges un libro, ves la televisión, te metes en Facebook o te dedicas a cualquier tipo de actividad antes que enriquecer la vida íntima con tu pareja, a largo plazo, tu relación puede ser susceptible a cosas como la infidelidad" dice Ian Kerner, terapeuta de parejas. "Así que hay hacer del sexo el centro de tu relación".

¡Ahí está problema! O al menos uno de ellos. Esto es más o menos lo que yo decía en el post anterior, así que aquí no me enrollo. De las infidelidades se ha hablado mucho estos días en las entradas de Fiebre, Gordi y Aliena, tampoco me voy a repetir. Solo matizo un poco la última frase: Yo no diría exactamente que el sexo tenga que ser el centro de tu relación, creo que “el centro” tiene que estar lleno de muchas cosas, pero sí que hay que tener presente que “El sexo SÍ es importante”.

Sin embargo, Kerns cree que fantasear con una persona que no sea tu pareja no es un problema: "En la privacidad de tu imaginación todo vale. Incluso si hay confianza en la pareja, puedes decir: ¡Hey, estoy pensando en Brad Pitt!. Todo depende de cada pareja".

Bueno, no sé yo… Si me entero que el churri fantasea con Demi Moore, hombre, de entrada me sorprenderá, y no sé si me hará gracia, pero no le voy a matar por eso, pero si fantasea con la vecina, ¡la cosa cambia! Y no digamos si lo hace con la típica “amiga confidente”, porque ahí el tema sí que empieza a ser peligroso. Eso sin contar con que el solo hecho de que tenga una amiga confidente es ya como para no bajar la guardia.
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Todo esto me ha recordado esta situación, bastante típica:

Supongamos que tienes una relación de pareja en fase crítica. Poco o ningún sexo desde hace meses o incluso años (o solo “sexo reproductivo”, cuando toca), y estás en fase autocrítica tratando de resolver el asunto. Ganas locas de comerte crudo a tu marido no te van a entrar por arte de magia, por mucho que le quieras, así que llega la noche, evitas quedarte dormida delante de la tele, te pones tus cremas rápidamente, y te metes en la cama con él antes de que se duerma.

En lugar de darle la espalda, inicias una maniobra de acercamiento, y te encuentras con esto: ¿Ah, que hoy toca?

¿Qué te pasa por la cabeza en ese momento? Lo primero, ¡matarlo! Lo segundo, responderle “¡Mira, tocaba, pero ya no toca! (gilipollas)”. Lo de gilipollas te lo callas porque tampoco es plan de insultarle.

Eso es lo que piensas, pero ¿qué haces en realidad? Buffff…. Si de verdad quieres intentar cambiar las cosas, respiras hondo y sigues con tu maniobra, como si no hubieras oído nada, pero como no hables un día de estos con él de lo mucho que te molesta la frasecita, vas mal. Y lo malo es que en este punto ya no suele ser fácil hablar, y entonces volverá a pasar lo mismo otro día, y alguna noche le contestarás como te apetece, pero sin el "gilipollas", y otro día le soltarás lo de “gilipollas”, y al final ya no lo intentarás, y se joderá todo, irremediablemente.

Así que si estás en la primera fase, mejor busca un sicólogo y trata de sobrevivir a una terapia de pareja, como os conté aquí, porque no se me ocurre nada más, como no sea buscar un abogado.


Seguro que muchos pensarán “¿Qué poco espontáneo, no? ¿Y el deseo donde queda?”. Eso lo dejamos para otro día, que si no esto se hace muy largo y me salgo del tema, pero creo que tiene solución, o al menos “apaño”.

27 de enero de 2012

2º Bloganiversario. Los mejores vídeos



Yo tenía que haber publicado esto ayer, que era el segundo aniversario del blog, pero me pasó lo que a Enjuto Mojamuto, me quedé sin internet. Como pensaba celebrar el cumpleaños recopilando los mejores vídeos de los dos blogs, aprovecho y empiezo por este. Seguro que a casi todos os ha pasado algo parecido y, cómo no, siempre en el momento más inoportuno:


El siguiente no os costará mucho verlo, "STAR WARS en 5 segundos". La primera vez que lo vi me entró la risa tonta y me lo puse un montón de veces. En fin, cosas que pasan aunque uno no haya bebido...


Este es para ingenieros nostálgicos del Politécnico de Valencia, aunque está tan bien hecho que merece la pena verlo aunque no seas ni ingeniero, ni de Valencia. Por cierto, la película original, El Hundimiento, una pasada (no he encontrado el código de inserción, hay que ir a ESTE ENLACE).

Cambiando de tercio, si alguien no conoce el anuncio del Teletransporter, que no se lo pierda, más de uno mataría por algo así:


El siguiente digo yo que será un montaje y no una cámara oculta, porque de verdad que es para matar al tío! Lo puse en este post: Los pedos en la cama.


Y por no enrollarme mucho más, os dejo con el vídeo que me sirvió para ilustrar "La famosa pregunta ¿en qué piensas, cariño?", que fue una de las primeras entradas que escribí. Es un poco largo, pero de verdad merece la pena dedicarle los diez minutos que dura:



Pues nada... espero que nos sigamos leyendo dos años más, y tres, y cuatro, y cinco, ......, porque quién me iba a decir a mí que con la tontería del blog descubriría un mundillo lleno de gente interesante y a la que acabas conociendo más que a muchos amigos "de carne y hueso". Nos vemos :).

19 de enero de 2012

El polvo del IVA (EDITADO)

(Añado una aclaración importante al final)

Acabo de leer la última entrada de Fiebre  en la que comenta unas declaraciones del Obispo de Córdoba:

"Cuando la sexualidad está desorganizada, es como una bomba de mano, que puede explotar en cualquier momento y herir al que la lleva consigo. Y esto sea dicho para todos los estados de vida: para la persona soltera, en la que no hay lugar para el ejercicio de la sexualidad, para la persona casada, que ha de saber administrar sus impulsos en aras del amor auténtico, para la persona consagrada, que vive su sexualidad sublimada en un amor más puro y oblativo".

Que en estos tiempos se siga hablando de castidad, a mí me deja con la boca abierta. Yo no sé qué manía tienen con que los solteros no tengan relaciones sexuales, y los casados “las administren”. Y no quiero decir con esto que la castidad no sea una opción, cada cual que haga lo que quiera, ni tampoco que llevar una vida sexual “desordenada” (aunque habría que aclarar qué es desordenada) sea saludable. Lo que quiero decir es que cada uno es, en mi opinión, libre de decidir cómo debe ser su sexualidad, siempre que no perjudique a terceras personas.

El caso es que me he acordado de una conversación que tuve hace tiempo con un amigo casado en la que hablábamos de “la cosa del sexo”, como diría mi madre. Yo en aquella época era “soltera”, o más exactamente, separada sin pareja estable, por lo que entraba en el saco de los solteros o similares. Acababa de descubrir el “maravilloso” mundo de los comodines (del que hablé aquí), algo para mí impensable en otros tiempos, después de veinte años de relaciones estables (yo había sido lo que al parecer se llama “monógamo en serie”, aquél que va encadenando una relación estable tras otra, y en mi caso todas de larga duración, por lo que fueron pocas).

Inciso: Entrecomillo lo de “maravilloso” porque pasados seis o siete años, todo aquello que a muchos casados absorbidos por la rutina de una relación larga les puede parecer la “relación perfecta” (sexo sin compromiso), me resulta muy lejano y, hoy por hoy, no sé si sería capaz de volver a vivir historias parecidas. Puede que por pereza, por lo estresantes que pueden resultar cuando empiezas a querer “algo más” (este post de Babilonio plantea un caso bastante típico), o porque en realidad siempre busqué una relación estable. Puede que por una mezcla de las tres cosas.

Vuelvo… Hablábamos de lo divino y lo humano con unas cañitas por medio, y yo comenté que el “polvo de mantenimiento” mínimo ideal era uno a la semana, y con una risa amarga me soltó “¡Madre mía! ¡Uno a la semana! ¡Pues yo me conformo con el polvo del IVA!”.

(Aclaro, para quién no esté familiarizado con el tema, que las declaraciones de IVA son trimestrales).

Y lo cierto es que, pensándolo bien, aunque con las limitaciones de la única neurona despierta que me queda a estas horas, tengo la impresión de que la mayoría de las parejas que se rompen lo hacen de alguna manera por culpa de la falta de sexo. Porque les falta esa complicidad que sólo se consigue en la cama, y que si se pierde, te convierte en un compañero de piso con hipoteca, hijos, y demás obligaciones, con lo que te vuelves vulnerable a los ataques externos, ya sea en forma de compañera de trabajo interesante o de amigo “especial” al que le cuentas tus penas. Y cuando te quieres dar cuenta, has superado el punto de no retorno y no es posible dar marcha atrás.

Como el tema da para mucho, y ya es muy tarde, y yo ahora no doy para más, iremos hablando de todo esto, pero en pequeñas dosis. Porque si algo tengo claro, es que se puede evitar llegar a ese punto, aunque eso implique no bajar nunca la guardia.


ACLARACIÓN IMPORTANTE:

Ahora que estoy un poco más despierta, me he dado cuenta de que a lo mejor no queda claro lo que quiero decir, y aunque creo que los que me conocéis me habéis interpretado bien, prefiero matizar un poco lo anterior. Mi concepto de "sexo" es muy amplio, y por supuesto incluye besos, caricias, palabras cariñosas, etc, en cualquier momento del día. De hecho, todo eso me resulta imprescindible y no concibo el "polvo de mantenimiento" o de ningún otro tipo sin que exista todo lo demás, sin que haya una conquista continua de la pareja.

La analogía de la mesa con cuatro patas que apuntaba Juanjo explica muy bien lo que intentaba transmitir con el post: si el sexo (en sentido amplio) falla, la mesa se queda con tres patas y se vuelve inestable. Como falle una más, la mesa queda inservible. Por eso creo que hay que tratar de arreglar esa pata cuando se rompe o amenaza con hacerlo, porque considero que el sexo sí es importante.

De la misma manera, tengo claro que evoluciona con la pareja, en función de sus circunstancias, de la edad, de la situación personal de cada uno, y lo importante es que los dos lo vivan con satisfacción y sin frustraciones, independientemente de la frecuencia. Y por supuesto, ni qué decir tiene que si uno de los dos, por algún problema físico o psicológico, no puede tener sexo con penetración, eso no tiene por qué suponer que esa pata se rompa, ni muchísimo menos. Simplemente la pareja se adaptará a la nueva situación y no pasará nada, pero para eso tiene que haber una buena relación previa (que al final es siempre lo más difícil, ser  capaz de afrontar las "crisis" y resolverlas). Por fortuna una relación se construye sobre muchas cosas que la van fortaleciendo con los años. 


En fin, no me extiendo más, que al final me enrollo y me acabaré liando. Espero que, si había dudas acerca de mi opinión, haya quedado algo más claro. Y si alguien se ha sentido ofendido leyéndome, mis más sinceras disculpas, no era en absoluto mi intención.