27 de enero de 2012

2º Bloganiversario. Los mejores vídeos



Yo tenía que haber publicado esto ayer, que era el segundo aniversario del blog, pero me pasó lo que a Enjuto Mojamuto, me quedé sin internet. Como pensaba celebrar el cumpleaños recopilando los mejores vídeos de los dos blogs, aprovecho y empiezo por este. Seguro que a casi todos os ha pasado algo parecido y, cómo no, siempre en el momento más inoportuno:


El siguiente no os costará mucho verlo, "STAR WARS en 5 segundos". La primera vez que lo vi me entró la risa tonta y me lo puse un montón de veces. En fin, cosas que pasan aunque uno no haya bebido...


Este es para ingenieros nostálgicos del Politécnico de Valencia, aunque está tan bien hecho que merece la pena verlo aunque no seas ni ingeniero, ni de Valencia. Por cierto, la película original, El Hundimiento, una pasada (no he encontrado el código de inserción, hay que ir a ESTE ENLACE).

Cambiando de tercio, si alguien no conoce el anuncio del Teletransporter, que no se lo pierda, más de uno mataría por algo así:


El siguiente digo yo que será un montaje y no una cámara oculta, porque de verdad que es para matar al tío! Lo puse en este post: Los pedos en la cama.


Y por no enrollarme mucho más, os dejo con el vídeo que me sirvió para ilustrar "La famosa pregunta ¿en qué piensas, cariño?", que fue una de las primeras entradas que escribí. Es un poco largo, pero de verdad merece la pena dedicarle los diez minutos que dura:



Pues nada... espero que nos sigamos leyendo dos años más, y tres, y cuatro, y cinco, ......, porque quién me iba a decir a mí que con la tontería del blog descubriría un mundillo lleno de gente interesante y a la que acabas conociendo más que a muchos amigos "de carne y hueso". Nos vemos :).

19 de enero de 2012

El polvo del IVA (EDITADO)

(Añado una aclaración importante al final)

Acabo de leer la última entrada de Fiebre  en la que comenta unas declaraciones del Obispo de Córdoba:

"Cuando la sexualidad está desorganizada, es como una bomba de mano, que puede explotar en cualquier momento y herir al que la lleva consigo. Y esto sea dicho para todos los estados de vida: para la persona soltera, en la que no hay lugar para el ejercicio de la sexualidad, para la persona casada, que ha de saber administrar sus impulsos en aras del amor auténtico, para la persona consagrada, que vive su sexualidad sublimada en un amor más puro y oblativo".

Que en estos tiempos se siga hablando de castidad, a mí me deja con la boca abierta. Yo no sé qué manía tienen con que los solteros no tengan relaciones sexuales, y los casados “las administren”. Y no quiero decir con esto que la castidad no sea una opción, cada cual que haga lo que quiera, ni tampoco que llevar una vida sexual “desordenada” (aunque habría que aclarar qué es desordenada) sea saludable. Lo que quiero decir es que cada uno es, en mi opinión, libre de decidir cómo debe ser su sexualidad, siempre que no perjudique a terceras personas.

El caso es que me he acordado de una conversación que tuve hace tiempo con un amigo casado en la que hablábamos de “la cosa del sexo”, como diría mi madre. Yo en aquella época era “soltera”, o más exactamente, separada sin pareja estable, por lo que entraba en el saco de los solteros o similares. Acababa de descubrir el “maravilloso” mundo de los comodines (del que hablé aquí), algo para mí impensable en otros tiempos, después de veinte años de relaciones estables (yo había sido lo que al parecer se llama “monógamo en serie”, aquél que va encadenando una relación estable tras otra, y en mi caso todas de larga duración, por lo que fueron pocas).

Inciso: Entrecomillo lo de “maravilloso” porque pasados seis o siete años, todo aquello que a muchos casados absorbidos por la rutina de una relación larga les puede parecer la “relación perfecta” (sexo sin compromiso), me resulta muy lejano y, hoy por hoy, no sé si sería capaz de volver a vivir historias parecidas. Puede que por pereza, por lo estresantes que pueden resultar cuando empiezas a querer “algo más” (este post de Babilonio plantea un caso bastante típico), o porque en realidad siempre busqué una relación estable. Puede que por una mezcla de las tres cosas.

Vuelvo… Hablábamos de lo divino y lo humano con unas cañitas por medio, y yo comenté que el “polvo de mantenimiento” mínimo ideal era uno a la semana, y con una risa amarga me soltó “¡Madre mía! ¡Uno a la semana! ¡Pues yo me conformo con el polvo del IVA!”.

(Aclaro, para quién no esté familiarizado con el tema, que las declaraciones de IVA son trimestrales).

Y lo cierto es que, pensándolo bien, aunque con las limitaciones de la única neurona despierta que me queda a estas horas, tengo la impresión de que la mayoría de las parejas que se rompen lo hacen de alguna manera por culpa de la falta de sexo. Porque les falta esa complicidad que sólo se consigue en la cama, y que si se pierde, te convierte en un compañero de piso con hipoteca, hijos, y demás obligaciones, con lo que te vuelves vulnerable a los ataques externos, ya sea en forma de compañera de trabajo interesante o de amigo “especial” al que le cuentas tus penas. Y cuando te quieres dar cuenta, has superado el punto de no retorno y no es posible dar marcha atrás.

Como el tema da para mucho, y ya es muy tarde, y yo ahora no doy para más, iremos hablando de todo esto, pero en pequeñas dosis. Porque si algo tengo claro, es que se puede evitar llegar a ese punto, aunque eso implique no bajar nunca la guardia.


ACLARACIÓN IMPORTANTE:

Ahora que estoy un poco más despierta, me he dado cuenta de que a lo mejor no queda claro lo que quiero decir, y aunque creo que los que me conocéis me habéis interpretado bien, prefiero matizar un poco lo anterior. Mi concepto de "sexo" es muy amplio, y por supuesto incluye besos, caricias, palabras cariñosas, etc, en cualquier momento del día. De hecho, todo eso me resulta imprescindible y no concibo el "polvo de mantenimiento" o de ningún otro tipo sin que exista todo lo demás, sin que haya una conquista continua de la pareja.

La analogía de la mesa con cuatro patas que apuntaba Juanjo explica muy bien lo que intentaba transmitir con el post: si el sexo (en sentido amplio) falla, la mesa se queda con tres patas y se vuelve inestable. Como falle una más, la mesa queda inservible. Por eso creo que hay que tratar de arreglar esa pata cuando se rompe o amenaza con hacerlo, porque considero que el sexo sí es importante.

De la misma manera, tengo claro que evoluciona con la pareja, en función de sus circunstancias, de la edad, de la situación personal de cada uno, y lo importante es que los dos lo vivan con satisfacción y sin frustraciones, independientemente de la frecuencia. Y por supuesto, ni qué decir tiene que si uno de los dos, por algún problema físico o psicológico, no puede tener sexo con penetración, eso no tiene por qué suponer que esa pata se rompa, ni muchísimo menos. Simplemente la pareja se adaptará a la nueva situación y no pasará nada, pero para eso tiene que haber una buena relación previa (que al final es siempre lo más difícil, ser  capaz de afrontar las "crisis" y resolverlas). Por fortuna una relación se construye sobre muchas cosas que la van fortaleciendo con los años. 


En fin, no me extiendo más, que al final me enrollo y me acabaré liando. Espero que, si había dudas acerca de mi opinión, haya quedado algo más claro. Y si alguien se ha sentido ofendido leyéndome, mis más sinceras disculpas, no era en absoluto mi intención.

14 de enero de 2012

Pues no sé si me quedo más tranquila...


Acabo de leer esta noticia, y me he quedado "ojiplática", como diría Fiebre O_O. "Pepsi asegura que una de sus bebidas desintegraría a un ratón". La noticia dice así (ya sabéis, mis comentarios en rojo):

El ciudadano estadounidense, Ronald Ball, de Illinois, ha denunciado a Pepsi por haberse encontrado un ratón en una lata de Mountain Dew, un bebida con gas y sabor de limón. Por lo que dice más adelante, parece ser que ya había echado un trago, puajjjj!

El hombre habría sacado la lata de una máquina automática y al abrirla se encontró al animal, según su versión. La sorpresa para el consumidor habría ocurrido en 2008, pero este no demandó a la empresa hasta el 2009. ¿Y qué hizo, guardó el cadáver todo ese tiempo? Mira que hay gente rara...

Ball denuncia que se quejó a Pepsi y que la compañía de refrescos le pidió que le enviara el ratón para investigar el asunto. Después de eso, la compañía se habría quedado con el cadáver que era la prueba. ¡Fíjate tú! Qué mala gente...

El caso fue archivado en 2009 por falta de evidencias, pero el usuario ha vuelto a la carga y ha conseguido que un juez obligara a testificar a la compañía.

Es esta la declaración que tanta polvareda ha levantado, después de que uno de los abogados de Pepsi dijera que el ácido del Mountain Dew debería haber desintegrado al mamífero, o al menos convertirlo en una “sustancia gelatinosa”. ¡Ah, bueno! Me quedo mucho más tranquila. :P

Escribo esto con un enano a mi lado, que se acaba de apoderar del mando a distancia (algo muy masculino desde el nacimiento), y al que le he tenido que poner unos dibujos surrealistas para que deje de intentar apoderarse también del portátil. En casa llamamos a estos dibujos "Pinqui Ponqui" por las extrañas canciones que cantan, aquí tenéis la prueba:

(Por cierto, se me cambia el color de fondo y el tamaño de las letras y no sé por qué, qué desastre de entrada... Jodío blogger...)

 

A mí me resultan un tanto inquietantes, pero ejercen un efecto hipnótico sobre mi hijo, que se relaja y deja de emitir sonidos similares a los Chewaka. Y como hay gente "pa tó", buscando un  vídeo de Chewy he encontrado a este colega que te explica paso a paso como hacer el grito, lo que hay que ver...


Pues nada, aquí, estoy, "luchando contra los elementos, pero si digo que vuelvo, es que vuelvo ;).

11 de enero de 2012

Volviendo...

Como iba contando en mi otro blog (el Ver para Creer, porque como dice Eva, del de Los Mandalas mejor ni hablamos), ya va siendo hora de que me anime a contaros cosas porque el enano va creciendo y yo echo de menos a mis amigos bloggeros.

Así que a ver cómo lo hago de ahora en adelante, pero hoy empiezo. Aclaro que ahora mismo tengo a un enano de casi diez meses haciendo prácticas de karate en el sillón junto a mí, y acabo de recibir el terrible impacto de un chupete lanzado con cadena incluida, todo ello amenizado con unos grititos agudos que no sé qué quieren decir (eso cuando no son gruñidos al más puro estilo de la niña del exorcista). Pero es un niño bueno, no os vayáis a pensar, así que si fuera malo no quiero ni imaginármelo, directamente cerraba el blog :P.

Pues como hoy vengo solo a saludar y a practicar un poco, que ya se me ha olvidado casi cómo se escribe, os voy a poner un vídeo que me dejó impresionada. El protagonista es un niño de seis meses que se está comiendo un muslo de pollo al más puro estilo vikingo (no sé si los vikingos comían pollo o jabalí, pero imagino que me entendéis). Esta es la criatura:


Muchos pensarán que sus padres se han vuelto locos o que son unos extravagantes, pero no, es un nuevo método de introducción de la alimentación complementaria en bebés (en cristiano para no iniciados: darle de comer a un niño alimentos que no sean leche), el Baby-Led Weaning. Yo confieso que no me atreví. Probé con un trozo de zanahoria hervida, y casi me da un ataque con el primer amago de atragantamiento que hizo. Así que me quedé en lo tradicional, purés y galletas María.

Pues lo dicho, he vuelto, y espero que esta vez sea de verdad, aunque a un ritmo diferente y con cosas más variadas y muchas veces más cortas, como hacía en el otro blog. ¡Nos vemos! :)

28 de septiembre de 2011

Guarderías para maridos


Acabo de leer esta noticia ("Los maridos se quedan en una guardería para hombres mientras ellas se van de compras"), y me ha parecido una idea genial. Es una sala con futbolín, televisiones, consolas y guarrerías para comer, donde los maridos pueden jugar a "cosas de hombres". Aquí una imagen:


(La chica de la gorra no sé si es una mujer buscando a su marido abducido por la Wii, o una cuidadora. Mmm...).

Pero lo mejor de la noticia es este párrafo: "La empresa avisa después de 30 minutos a la usuaria para que a la salida no se olvide y deje abandonado a su media naranja en el salón de entretenimiento". ¡JAJAJA! Estaría bien, llegas a casa y dices "¡Ostras! ¡El Churri! ¡Que me lo he dejado en Murcia!".



Aprovecho para mandaros un beso a todos y deciros que ¡sigo viva! y espero volver pronto. Me he tomado un pequeño descanso porque no podía con todo y esto tiene que ser para disfrutarlo. El enano tiene ya seis meses y todo va mejor que bien.

Nos vemos pronto :).

13 de julio de 2011

El láser, la miopía, y el cerebro


Como habréis imaginado los que me conocéis, últimamente estoy en modo madre casi siempre, y tener un hijo preadolescente y un enanito de cuatro meses con el constante pañales/teta/paseo, me mantiene bastante entretenida.
El caso es que los interrogatorios del mayor son diarios y a veces un tanto surrealistas. El último fue sobre la miopía, y como es un poco hipocondríaco, el resultado resumido fue este:

- ¿Mamá, yo puedo ser miope?
- Sí, claro.
- ¿Pero puedo serlo ya de niño, o de mayor?
- Pues hombre… de niño no creo, porque te habría salido antes. De mayor, a lo mejor.  Tú no pases muchas horas delante del ordenador y de la maquinita, por si acaso (hay que aprovechar cualquier oportunidad...).
- ¿Tú crees que yo voy a ser miope?
- Pero hijo, ¿cómo quieres que lo sepa? No soy adivina.
- ¿Y puedo tener de repente ocho miopías?
- Dioptrías… Pues no, ¡¿cómo vas a tener ocho de golpe?!
- ¿Y cinco?
- Pues tampoco, primero empezarías por un poquito y luego aumentaría.
- ¿Y puedo tener ahora cinco y no saberlo?
- ¡No, hombre, no! (joder con la miopía……..). Además, si te sale te ponemos gafas, que ahora las hay muy chulas, y si no, lentillas.
- ¿Tú llevaste lentillas?
- Sí, y luego me operé.
- ¿Y cómo te operan? ¿Te cortan el ojo?
- Te hacen unos cortes con láser, pero dura cinco minutos, no pasa nada.
- ¿Y duele?
- ¡No, hombre, te ponen anestesia, no te lo hacen a lo vivo!
- ¿Y te puedes morir?
- ¡Claro que no!
- ¿Seguro, seguro?
- Seguro…
- ¿Y te pueden atravesar el cerebro con el láser?
- ¡¡O_O!! ¡Pero vamos a ver! ¡Que no es una espada láser!

¡Madre mía! Y esto es un resumen, me tuvo un buen rato con el tema. Aunque lo cierto es que si algún día deja de interrogarme, lo echaré de menos. 

13 de junio de 2011

"Llevar el flequillo a la derecha es de gays"


Como algunos sabéis por entradas anteriores, mi hijo mayor es un preadolescente de once años (y el pequeño un bebé de apenas tres meses, por eso ando yo un poco desaparecida últimamente). Esta noche estábamos cenando y hemos tenido la siguiente conversación:


- Mamá, Fulanito me ha dicho que llevar el flequillo a la derecha es de gays.

(Aclaro que él lo lleva a la derecha y tirando a largo, como se lleva ahora, que digo yo que la moda esa será por el famoso Justin Bieber, que el chico lleva el pelo que parece que le haya dado una ventolera, y eso sin contar con que  tiene un look chico-chica que ni Los Pecos. Está claro que me hago mayor).

- ¡Jaja! Vaya chorrada… Y no llevar raya, con el flequillo todo para adelante, qué es, de bisexuales?

- ¡Nooo! ¡De transexuales no!

- Transexuales no, bisexuales…

- ¿Eso qué es?

- Que les gusta la carne y el pescado.

- ¡Ah! ¡Que no son vegetarianos!

- ¡¡ O_O !!

1 de junio de 2011

Un poco de terapia (para nosotras)


Hace unos días leí este post en el blog de Sylvia de Béjar, en el que nos recomendaba y comentaba esta entrada del blog Belleza Activa: El 96% de las mujeres no se siente guapa, ¿y tú?. En él nos hablan del nuevo estudio de belleza de Dove, del que podemos sacar conclusiones interesantes y que merecen una reflexión:

- El 59% de las mujeres encuestadas se siente presionada por los cánones de la belleza, si bien el 32% de ellas admite que esa presión proviene de ellas mismas, una presión mucho mayor que la que ejerce la sociedad (15%), los amigos o familia (5%) o los medios de comunicación (5%).

- El 76% de las españolas reconoce la belleza en otras mujeres y afirma que todas tienen algo innato que las hace bellas, pero son incapaces de admitir o reconocer la suya propia.

- Un 72% dice que las mujeres más guapas son aquellas que potencian sus capacidades o se cuidan más, pero casi la mitad de ellas admite que no saben o no explotan su belleza para poder mostrarla mejor.

- Más del 50% de las mujeres afirma que se sienten bien cuando se dedican un tiempo a cuidarse y a utilizar productos adecuados para ellas y hasta un 63% de ellas se encuentran más guapas tras un ritual de cuidados.

- Desde que en 2004, Dove lanzara su primer estudio sobre la Belleza Real, el número de mujeres que se define como guapa ha pasado del dos al cuatro por ciento.


No sé vosotras, pero yo me siento bastante identificada con los resultados de la encuesta, habría respondido a casi todo como la mayoría. Y como esto no puede ser, propongo hacer un poco de autoterapia. Vamos a ver:


- Cuando te mires al espejo, trata de juzgarte como juzgarías a otra. Me explico: si la del espejo fuera otra mujer, ¿cómo la verías? ¿guapa? ¿atractiva? ¿feucha? Seguro que tu opinión "desde fuera" es mucho mejor que "desde dentro". ¿Cuántas veces decimos que Fulanita, a la que no tenemos nada que envidiar, es guapa, sin dudarlo, y sin embargo nosotras nos vemos "psss, regular", "depende del día...", "normalita", "antes era más guapa". Pues eso, a ver si cambiamos el chip y nos vamos viendo con mejores ojos, nada de victimismo.

- Intenta robarle 10 o 15 minutos al día para cuidarte un poco. Sí, sé que es difícil, me quejaba yo de eso mismo en mi entrada "Qué nos pasa a las mujeres a los 40 (Parte II)", pero te sentirás mucho mejor. Todo es cuestión de intentar reservar uno o dos ratos al día como algo casi sagrado. Yo, por ejemplo, en lugar de la ducha rápida en 5 o 10 minutos, trato de reservar 20, y así ponerme algunas de las múltiples cremas de las que nos hablan: cuerpo, cara, cuello, manos, pies, ojos, labios, ... y orejas, ya sabéis ;), os lo conté aquí, en "Lo bueno de los 40" . Bromas aparte, ese rato para ponerte algo de crema y arreglarte el pelo como Dios manda, es mano de santo. Y por la noche, aunque estés agotada, trata de resistir 5 o 10 minutos más para limpiarte la cara y darte otro repasito. Sé que es difícil, pero merece la pena.


Puede parecer una tontería, pero de verdad creo que si empezamos a vernos con mejores ojos y a mimarnos un poco, ese 4% de mujeres que se sienten guapas aumentará muchísimo, y con ello nuestra autoestima, esa que a veces arrastramos por el suelo.


Bueno, ¿y qué hacen los hombres cuando se miran al espejo? La verdad es que nunca se lo he preguntado a ninguno, pero me parece que ellos son muchos más indulgentes consigo mismos que nosotras, a veces puede que demasiado, y nosotras, en general, pecamos por exceso (de exigencia), y ellos por defecto. Como siempre, en el término medio suele estar la virtud, y a lo mejor algún día llegamos a ese equilibrio, ¿por qué no?

5 de mayo de 2011

El marido perfecto


Estos días estoy leyendo el libro Deseo de Sylvia de Béjar (por cierto, muy recomendable, tenéis un resumen en su web, aquí), y me he encontrado con esta historia (pág. 32) que igual conocéis porque hace un tiempo que circula por internet. Es muy buena, así que os la pongo, que merece la pena leerla y pensar un poco:



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En algún lugar existen unos grandes almacenes donde las mujeres pueden comprar el marido ideal. Nada más entrar, un cartel con instrucciones advierte que el establecimiento solo puede visitarse una vez, que consta de cinco pisos, y que las características del candidato mejoran a medida que se asciende, pero una vez abandonada una planta, no se puede retroceder.


Una mujer decide probar suerte. Sube al primer piso y lee: "Estos hombres trabajan y aman a los críos". "No está mal. Tienen empleo y les gustan los críos. Pero seguro que puedo aspirar a algo mejor", se dice, y, esperanzada, se encamina a la escalera mecánica.


En el segundo piso el letrero explica: "Estos hombres trabajan, tienen salarios excelentes, aman a los niños y son muy apuestos". "Vaya, si estos son así, ¿cómo serán los del tercero?", se pregunta, y nuevamente decide seguir subiendo.


En esta ocasión el cartel reza: "Estos hombres trabajan, tienen salarios excelentes, aman a los niños, son muy apuestos y ayudan en las tareas domésticas". "¡Uau! Realmente tentador, pero mejor sigo, que esto todavía es mejorable", y eso hace.


Ansiosamente busca el letrero del cuarto piso: "Estos hombres trabajan, tienen salarios excelentes, aman a los niños, son muy apuestos, ayudan en las tareas domésticas y son muy buenos amantes". "¡Dios mío! Si estos son la bomba, ¡no veas los que me estarán esperando en el quinto!". Y sin dudarlo, sube al último piso.


La planta está vacía, salvo por un anuncio luminoso en el que se lee: "Eres la visitante nº 31.675.888 y este piso solo existe para demostrar que es imposible satisfacer a las mujeres. Gracias por haber elegido nuestro negocio".


La broma (¿Broma? Júrame que no te has visto haciendo lo mismo) no acaba ahí. Para evitar acusaciones de sexismo, el dueño del establecimiento decidió abrir otro local para varones en busca de esposa. ¿Instrucciones de uso? Las mismas que en el local femenino.


En el primer piso están las mujeres que aman el sexo.


En el segundo piso están las mujeres que aman el sexo y no tocan las pelotas.


Los pisos que van del tercero al quinto no han sido visitados...
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Confieso que yo habría subido hasta la quinta planta, y hasta la octava si la hubiera habido, ¿por qué no?, aunque más por curiosidad que buscando un marido tan perfecto. Porque vamos a ver... ¿qué hago yo con un marido 10? ¡Sufrir todo el día, pensando que me lo van a quitar en cuanto me descuide! Eso sin contar con que yo no estaría a la altura.


Ahora (más) en serio... La gente perfecta no existe, y buscar la perfección, o tratar de moldear al elegido hasta hacerlo perfecto, creo que es inútil y nunca acaba bien. Como he comentado otras veces, más vale que te enamores del paquete completo, con todo lo bueno y con los defectos, si no quieres acabar mal.


¿Y los hombres? ¿Realmente se quedarían solo en la segunda planta? ¿No buscan algunos una buena madre? ¿O una mujer que cocine bien? ¿O que gane dinero? Yo discrepo, creo que muchos habrían subido alguna planta más, y más de uno habría llegado a la última, aunque nunca tantos como mujeres. Y otra cosa... Si de verdad se quedan en la segunda, ¿no están pidiendo muy poco? ¿No será por eso que a veces pasan los años y la relación con su mujer se les queda corta, y empiezan a buscar fuera lo que quizá no les parecía importante unos años antes? Espero vuestros comentarios, porque realmente no lo tengo claro.


Os dejo con una entrevista a la autora del libro: Entrevista a Sylvia de Béjar. Toca algunos temas de los que ya hemos hablado aquí, y otros de los que hablaremos más adelante. 

14 de abril de 2011

Lo bueno de los 40

Escalofríos me dan solo de pensarlo… 14 de abril, la República… ¡y mi cumpleaños! Los cuarenta hace tiempo que no los cumplo, ya son cuarenta y cuatro. Y duelen, la verdad es que duelen, sobre todo porque yo me veo igual por dentro (incluso mejor), pero no por fuera. Vamos, tampoco es que necesite grandes retoques, pero ahí están los años. Si mi madre me lee me dirá “Nena, no le recuerdes a tu marido la edad que tienes”, “Mamá, ¡como si no lo supiera!”, “Da igual, tú hazme caso”. En fin, de eso tendremos que hablar un día de estos (vosotros y yo, quiero decir), de la edad, si importa o no importa.

Hace un año os conté lo que nos pasa a las mujeres a los 40. Madre mía, la de cosas que nos pasan…, tuve que hacer dos entradas: esta y esta otra. Me reí mucho escribiéndolas, nada como reírse de uno mismo para superar las desgracias, pero releyendo aquello veo que casi todo lo que conté era malo, así que este año voy a ser más positiva, que no se diga. Venga, vamos allá… ¿Qué cosas buenas nos pueden pasar a las mujeres a los cuarenta y tantos?

-          Podemos mejorar con la edad. Ser “mayor” no tiene por qué querer decir estar peor que a los veinte, ni mucho menos. Y lo digo convencida. Seremos menos jóvenes, pero no tenemos por qué ser menos interesantes. La madurez y, sobre todo, la experiencia bien aprovechada, nos dan una seguridad que se refleja en la cara. Ya no solo hay “maduritos interesantes”, también hay cada vez más “maduritas interesantes”. Y esto vale a los 40, 50, 60…

    Sabemos lo que queremos, o al menos sabemos lo que no queremos, que no es poco.

-          Podemos encontrar al hombre adecuado, aunque hayamos tenido malas experiencias, o seguramente por haberlas tenido. A los cuarenta sabes lo que quieres y lo que no, vives sola por elección propia, porque “mejor sola que mal acompañada”, y si decides compartir tu vida con alguien es porque merece la pena. Pero lo que es mejor: si no llega a funcionar, sabes que no es el fin del mundo.

-          Y hablando del hombre adecuado, ese hombre puede ser más joven que tú, ¿por qué no? Muchas amigas de cuarenta me han comentado ya que les gustan más los de treinta que los de cuarenta, que se sienten más identificadas con ellos, que los de cuarenta son muy “mayores”, sobre todo de espíritu. La verdad es que el tema da que pensar, ¿no? Yo no lo comparto, creo que lo importante es la persona, que la edad se lleva dentro, aparte de llevarse fuera, pero las cosas han cambiado, y lo cierto es que una diferencia de edad de diez años sigue resultando chocante, pero ya no es un escándalo.

-          Podemos tener hijos sin que nos miren como a bichos raros. Algunas locas de remate como yo decidimos volver a empezar a los cuarenta y tantos, y doy fe de que no es mucho más duro que a los treinta, pero sí se disfruta mucho más y se tiene más paciencia.

-          El sexo es mejor a los cuarenta. Ya lo dice el refrán, “gallina vieja hace buen caldo”. He repescado esta noticia que habla del tema: “Las cuarentañeras arrasan en la cama". Según un estudio, “La vida sexual de las mujeres mejora con la edad. Y es a los cuarenta cuando alcanza su punto álgido. Según los expertos, las mujeres saben mejor lo que quieren y tienen una mayor confianza en sí mismas al llegar a esta edad”.




En cuanto a las cosas malas, casi todas relacionadas con el físico, qué os voy a contar… Pues que siguen igual. Tampoco es que esté yo muy pendiente, más bien intento no mirar mucho, porque ¿para qué? Lo que se cayó hace tiempo, ya no se levanta. Lo que se arrugó, ya no se alisa. El pelo blanco no se colorea. Los kilos no se van solos. Las alas no se contraen.

El consuelo es que hay pocas desgracias nuevas. Yo hace unos meses descubrí una: se arrugan las orejas. Hay que joderse… Sí, lo descubrí en un ascensor. Es que los espejos de los ascensores y de los probadores son criminales, yo creo que las luces esas las eligen hombres que odian a las mujeres, no me lo explico. Yo me he “desembarazado” hace menos de un mes y creo que me voy a comprar la ropa por correo hasta que adelgace diez kilos, por lo menos.

Así que decidí ponerme crema en las orejas cada vez que me pusiera en la cara. Para quien no lo recuerde, ya sabéis: hay que ponerse crema en la cara, en el cuello, en el escote para la piel de pollo, alrededor de los ojos, en el labio-labio y encima del labio, en el cuerpo, en las manos, en los pies… y creo que no me olvido de ningún sitio. Y no puede ser la misma crema en todas partes, eh! Ni la misma de día que de noche, que no me entere yo… Pues a esa lista le añadís las orejas. Vale… confieso que solo me he puesto crema en las orejas tres o cuatro veces, va… Y que últimamente me compro las cremas en Mercadona, que son baratísimas y me da que hacen el mismo efecto que las otras. Veis, otra cosa buena que tiene la edad: te vas gastando cada vez menos en cremas J.

El caso es que hay una cosa que quiero probar, lo he descubierto esta mañana leyendo el periódico, y aunque me ha recordado al invento de las fajas para alas (aquí), por lo surrealista, yo esto tengo que probarlo:  “El sujetador antiarrugas”.


A que mola, ¿eh? La verdad es que he tenido que leer la noticia para entenderlo, porque así por la foto me parecía más un artilugio de sex-shop o una camiseta puesta al revés, con la espalda delante: “El sujetador antiarrugas es un sujetador de noche sin copas que mantiene el pecho en su lugar durante la noche. Las mujeres que duermen de lado, descubren arrugas verticales en su escote cuando se despiertan, causados por la opresión de los pechos uno contra el otro mientras se duerme. Estas arrugas empeoran y finalmente no desaparecen del todo. La Decollette previene estas arrugas y hace que las ya existentes desaparezcan, según han demostrado las pruebas de CERCO”. Curioso, ¿verdad? Eso sí, el churri se puede descojonar si me ve con eso puesto, pero yo lo tengo que probar.


En fin, que cumplir años no es tan malo, ¿no? Y al fin y al cabo, la alternativa es muchísimo peor, así que mejor vamos a por los cincuenta con buena cara.