14 de abril de 2011

Lo bueno de los 40

Escalofríos me dan solo de pensarlo… 14 de abril, la República… ¡y mi cumpleaños! Los cuarenta hace tiempo que no los cumplo, ya son cuarenta y cuatro. Y duelen, la verdad es que duelen, sobre todo porque yo me veo igual por dentro (incluso mejor), pero no por fuera. Vamos, tampoco es que necesite grandes retoques, pero ahí están los años. Si mi madre me lee me dirá “Nena, no le recuerdes a tu marido la edad que tienes”, “Mamá, ¡como si no lo supiera!”, “Da igual, tú hazme caso”. En fin, de eso tendremos que hablar un día de estos (vosotros y yo, quiero decir), de la edad, si importa o no importa.

Hace un año os conté lo que nos pasa a las mujeres a los 40. Madre mía, la de cosas que nos pasan…, tuve que hacer dos entradas: esta y esta otra. Me reí mucho escribiéndolas, nada como reírse de uno mismo para superar las desgracias, pero releyendo aquello veo que casi todo lo que conté era malo, así que este año voy a ser más positiva, que no se diga. Venga, vamos allá… ¿Qué cosas buenas nos pueden pasar a las mujeres a los cuarenta y tantos?

-          Podemos mejorar con la edad. Ser “mayor” no tiene por qué querer decir estar peor que a los veinte, ni mucho menos. Y lo digo convencida. Seremos menos jóvenes, pero no tenemos por qué ser menos interesantes. La madurez y, sobre todo, la experiencia bien aprovechada, nos dan una seguridad que se refleja en la cara. Ya no solo hay “maduritos interesantes”, también hay cada vez más “maduritas interesantes”. Y esto vale a los 40, 50, 60…

    Sabemos lo que queremos, o al menos sabemos lo que no queremos, que no es poco.

-          Podemos encontrar al hombre adecuado, aunque hayamos tenido malas experiencias, o seguramente por haberlas tenido. A los cuarenta sabes lo que quieres y lo que no, vives sola por elección propia, porque “mejor sola que mal acompañada”, y si decides compartir tu vida con alguien es porque merece la pena. Pero lo que es mejor: si no llega a funcionar, sabes que no es el fin del mundo.

-          Y hablando del hombre adecuado, ese hombre puede ser más joven que tú, ¿por qué no? Muchas amigas de cuarenta me han comentado ya que les gustan más los de treinta que los de cuarenta, que se sienten más identificadas con ellos, que los de cuarenta son muy “mayores”, sobre todo de espíritu. La verdad es que el tema da que pensar, ¿no? Yo no lo comparto, creo que lo importante es la persona, que la edad se lleva dentro, aparte de llevarse fuera, pero las cosas han cambiado, y lo cierto es que una diferencia de edad de diez años sigue resultando chocante, pero ya no es un escándalo.

-          Podemos tener hijos sin que nos miren como a bichos raros. Algunas locas de remate como yo decidimos volver a empezar a los cuarenta y tantos, y doy fe de que no es mucho más duro que a los treinta, pero sí se disfruta mucho más y se tiene más paciencia.

-          El sexo es mejor a los cuarenta. Ya lo dice el refrán, “gallina vieja hace buen caldo”. He repescado esta noticia que habla del tema: “Las cuarentañeras arrasan en la cama"Según un estudio, La vida sexual de las mujeres mejora con la edad. Y es a los cuarenta cuando alcanza su punto álgido. Según los expertos, las mujeres saben mejor lo que quieren y tienen una mayor confianza en sí mismas al llegar a esta edad”.




En cuanto a las cosas malas, casi todas relacionadas con el físico, qué os voy a contar… Pues que siguen igual. Tampoco es que esté yo muy pendiente, más bien intento no mirar mucho, porque ¿para qué? Lo que se cayó hace tiempo, ya no se levanta. Lo que se arrugó, ya no se alisa. El pelo blanco no se colorea. Los kilos no se van solos. Las alas no se contraen.

El consuelo es que hay pocas desgracias nuevas. Yo hace unos meses descubrí una: se arrugan las orejas. Hay que joderse… Sí, lo descubrí en un ascensor. Es que los espejos de los ascensores y de los probadores son criminales, yo creo que las luces esas las eligen hombres que odian a las mujeres, no me lo explico. Yo me he “desembarazado” hace menos de un mes y creo que me voy a comprar la ropa por correo hasta que adelgace diez kilos, por lo menos.

Así que decidí ponerme crema en las orejas cada vez que me pusiera en la cara. Para quien no lo recuerde, ya sabéis: hay que ponerse crema en la cara, en el cuello, en el escote para la piel de pollo, alrededor de los ojos, en el labio-labio y encima del labio, en el cuerpo, en las manos, en los pies… y creo que no me olvido de ningún sitio. Y no puede ser la misma crema en todas partes, eh! Ni la misma de día que de noche, que no me entere yo… Pues a esa lista le añadís las orejas. Vale… confieso que solo me he puesto crema en las orejas tres o cuatro veces, va… Y que últimamente me compro las cremas en Mercadona, que son baratísimas y me da que hacen el mismo efecto que las otras. Veis, otra cosa buena que tiene la edad: te vas gastando cada vez menos en cremas J.

El caso es que hay una cosa que quiero probar, lo he descubierto esta mañana leyendo el periódico, y aunque me ha recordado al invento de las fajas para alas (aquí), por lo surrealista, yo esto tengo que probarlo:  “El sujetador antiarrugas”.


A que mola, ¿eh? La verdad es que he tenido que leer la noticia para entenderlo, porque así por la foto me parecía más un artilugio de sex-shop o una camiseta puesta al revés, con la espalda delante: El sujetador antiarrugas es un sujetador de noche sin copas que mantiene el pecho en su lugar durante la noche. Las mujeres que duermen de lado, descubren arrugas verticales en su escote cuando se despiertan, causados por la opresión de los pechos uno contra el otro mientras se duerme. Estas arrugas empeoran y finalmente no desaparecen del todo. La Decollette previene estas arrugas y hace que las ya existentes desaparezcan, según han demostrado las pruebas de CERCO”. Curioso, ¿verdad? Eso sí, el churri se puede descojonar si me ve con eso puesto, pero yo lo tengo que probar.


En fin, que cumplir años no es tan malo, ¿no? Y al fin y al cabo, la alternativa es muchísimo peor, así que mejor vamos a por los cincuenta con buena cara.

12 de abril de 2011

Buscando, buscando…


… Llegaron a este blog.

Bueno, lo primero deciros que ya di a luz (algunos lo sabéis por los comentarios del post anterior), de ahí mi casi completa desaparición del último mes y pico. Fue el 18 de marzo, y he tenido un niño que me tiene loca. Loca en todos los sentidos, de amor y de sueño, porque ya no recordaba yo lo que era esto de vivir para un bebé. Entre la teta y los pañales apenas me queda tiempo para ducharme, así que mucho menos para leer o pasar por vuestros blogs, pero sarna a gusto no pica, estoy encantada de la vida. Así que mientras preparo un post “más serio” a ratos, he recurrido a las búsquedas del Google Analytics, al que me suscribí hace un año, y que son bastante curiosas.

Me he dado cuenta de que la mayoría de las búsquedas se pueden agrupar en varios temas, os pongo los principales:

“Como ligar en una boda” y similares: Este es el número uno, y coincide con una de mis entradas favoritas,  que hice a petición de Eva. Me reí mucho escribiéndola, y aunque no sé si a alguien le ha resultado útil, estoy convencida de que el método que describo funciona. No he podido probarlo porque ya estaba emparejada cuando lo escribí, y espero no tener ocasión de comprobarlo. Al final de este post lo repesco, podéis leerlo más adelante.

Tocar culos: Por lo visto hay mucho tocaculos y mucha víctima de tocaculos en la red. “culos tocados en el bus”, “tocando el culito en vaqueros”, “como tocar bien un culo a tu amiga”, “culos tocados por hombres”, “hombres tocando culos”, “me gusta tocar culos”, ”el rincón del culo” (me estoy planteando cambiarle el nombre al blog…), “tocando culos y corriendo”,  …. Para el que no lo sepa, cuidadín con los que llevan gorra roja y te miran raro, os lo conté aquí: "Reacciones ante una tocada de culo con alevosía (Historia nº1)".

Mujeres desesperadas que quieren que sus maridos les ayuden o hagan lo que ellas quieran. Este es otro clásico, no sé si a alguna le habrán dado resultado algunos de los post dedicados al tema: “El marido esclavo perfecto”, “como convencer a tu marido para que limpie”, “como conseguir un marido bueno”, “como hacer que un hombre haga lo que tú quieres”, “como conseguir otro marido” (esta tiró la toalla…), …

“Chorba agenda”: A mí me descubrió la chorba agenda mi hermano, y al parecer es algo bastante común. A la versión masculina yo la llamo choto agenda, y os conté todos los secretos sobre comodines y demás en este post.

Los pedos y el matrimonio: Al parecer van muy unidos, a juzgar por las búsquedas de la gente. “los pedos de mi marido”, “los pedos en el matrimonio”, “maridos pedorros”, “mi mujer se tira pedos en la cama” (también las hay, también), “quitar palominos de los calzoncillos”, tengo pena casarme por los pedos”, … Pues para este problema se inventó la manta absorbe pedos, que me inspiró este post.

Y después tenemos búsquedas variadas, algunas bastante curiosas:

-          el guisante ese gran desconocido: ¡¿El guisante?! Bueno, buscaba el guisante y llegó al clítoris…
-        
-          aprender a mear dentro de la tapadera”: Y dentro del váter, mejor aún…

-          apuesta a su mujer y la pierde un apartida de poker y se la follan video”: Qué barbaridad…

-          brujeria para aprender a poner cachondas a las mujeres”: En fin, somos raras, pero tampoco es tan difícil ponernos cachondas.

-          Cazando enanas vírgenes”: Desde luego, hay gente para todo.

-          como entrar a la parienta ella esta tranquila viendo la tele y yo quiero sexo con ella”: Madre mía, lo tienes difícil, seguro que te dice “¿y tiene que ser ahora?. Puedes aplicar el método directo: ¿follamos?

-          como entretener a un tio para que me quede en su casa”: Mira qué lista... Para esta tendría que hacer un post.

-          como volver loco a tu marido para hacerle preguntas de sus experiencias sexuales: ¿Y si se lo preguntas directamente? Si no cuela, le puedes emborrachar, no hace falta que le vuelvas loco, no?
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-          en cuanto tiempo se nota el gimnasio si estas canijo”: Ni idea.

-          es normal querer tirarse pedos mientras tienes relaciones”: Pues muy normal no creo que sea, no.

-          es valido ponerse calcetines en los huevos cuando se tiene el pene chiqito”: Esta no la pillo O_O

-          follando con el socio de mi marido”: Hay que ver…
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-          mi marido mirando la tele y yo follando”: ¿Con él o con otro?
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-          preguntas absurdas de maridos”: Si yo te contara…
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-          que le pasa al marido cuando se le da leche materna”: Pues hombre, pasarle no creo que le pase nada, pero mejor no se lo cuentes si lo haces.
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-          receta para que tu marido te de dinero”: Mi receta no sé si da para tanto, la verdad.

-          si un hombre te dice q esta ocupado sera verdad?”: Yo no me fiaría ;).

-          si un hombre te dice que no quiere enamoramientos ni rollos raros”: Hazle caso, que siempre pensamos que necesita tiempo, y así nos va…
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Para terminar voy a repescar el post de “Cómo ligar en una boda”, que, como os he comentado, es uno de mis favoritos. Se lo dedico a Eva, que me lo pidió hace más o menos un año, y creo que va camino de pedirme otro sobre “Cómo organizar una boda” ;).



CÓMO LIGAR EN UNA BODA

Con la primavera empieza la temporada de bodas y conviene ir preparándose, porque una boda es un acontecimiento lleno de oportunidades y puede que encuentres al hombre de tu vida. O como mínimo, a un comodín interesante, nunca se sabe…

Las bodas son algo muy serio que hay que planificar con esmero. Todos los detalles cuentan, no lo olvides. Empecemos por lo más importante: la actitud. Sí, sí, la actitud, no me he equivocado. Lo más importante no es el modelito que lleves o lo guapa que seas, no. Lo más importante es sentirte guapa y llegar decidida a pasar un buen rato, independientemente de lo que pase o no pase. No puedes ir en plan derrotista, con pensamientos del estilo “¡Vaya rollo, otra boda! ¡Ya llevo cinco este año!”. No no no. Ni pensar todo el rato en que te sobran cinco kilos, o que te ha salido una arruga nueva, eso tampoco. Si algo he aprendido en todos estos años, es que tener una actitud positiva y saber reírse de uno mismo es la mejor fórmula para atraer a la buena suerte. Una sonrisa es posiblemente lo más sexy que puedes llevar puesto. Dicho esto, sigamos con la estrategia.

¿Qué te pones para ir a una boda? Como lo nuestro (lo de las mujeres) es bastante más complicado que lo vuestro, empezaré por nosotras y después os daré un repasito a vosotros ;).

El traje de matar es en esta ocasión un punto clave para que la “operación boda” tenga éxito. Es obligatorio enseñar algo, pierna o pechuga, lo que prefieras. Pero tampoco te pases, eh! No vayas despampanante, que hay que ser solidaria, deja algo para las demás… Ante la duda, no sigas modas raras y opta por el vestidito negro, es un clásico que nunca falla.

Por supuesto, debajo del vestido ponte un conjunto también sexy y que no se note. Lo suyo es que parezca que no llevas nada, el resto ya se lo imaginarán los demás. Una buena ducha, pelo arreglado (no hace falta que sea de peluquería), bien depiladita (prohibidos los bigotillos asomando por los lados del tanga, le puede dar un pasmo al elegido), crema corporal y facial, maquillaje, manos arregladas, pies también, algo de colonia, y que las joyas no sean recargadas, no es cuestión de parecer una faraona. En total échale un par de horas a los preparativos y tómatelo con calma.

Es importante lo que lleves en esos bolsos diminutos que se usan en las bodas. El equipamiento básico creo que debería ser este:

- Kleenex: fundamental.
- Llaves de casa: obvio.
- Pintalabios: facultativo, solo para algún retoque, tampoco hace falta llevar el maletín de la Srta. Pepis.
- Preservativos: súper importante! Pero no solo uno, al menos dos o tres.
- Tampax: Uy, qué pena como tengas que llevar tampax…
- Móvil: Puedes tener que apuntar algún teléfono ;).

Quizá tengas que recurrir al conocido “¿Nos tomamos la última en mi casa?”, así que antes de salir déjala ordenada por si acaso. Nada de sujetadores tirados en el sofá, ni la ropa sucia en el suelo del baño. En la nevera, cerveza o cava.

Como la información es poder, es muy importante tomar posiciones unas semanas antes de la boda: pregúntales a los novios cuantos solteros habrá y pide referencias, y de paso intenta que te pongan en una mesa con hombres interesantes. Eso te permitirá jugar con ventaja frente a otras competidoras más improvisadoras. Lo bueno de las bodas es que los hombres vienen normalmente con Sello de Garantía, y esto pocas veces ocurre. Y por supuesto, ¡prohibido sentarte en una mesa de parejas! Si los novios tienen problemas para hacer las mesas, se siente... Yo me casé hace unos meses y tenía 13 o 14 solteras para colocar y sólo 3 o 4 solteros disponibles. Fue una pesadilla distribuirlos, pero nos lo curramos. El insensible de mi futuro marido me decía “pues las ponemos a todas juntas y hacemos dos mesas de mujeres”, “¡pero tú estás loco!”, le decía yo, “¿cómo voy a ponerlas a todas juntas?, ¡menudo aburrimiento de boda!”.

Bueno… ya estamos mentalizadas y preparadas para matar, así que empieza la guerra. La parte inicial en la iglesia, ayuntamiento o juzgado no da mucho juego, aunque puede servir para ir escaneando al personal masculino, pero sin estresarse, eh! que hemos venido a divertirnos... Sin embargo, el cóctel de bienvenida está muy bien para preparar el terreno. Puedes ir tomando posiciones y luciendo palmito, a la vez que activas el modo Terminator para encontrar a la posible víctima.

Un inciso: no me toméis muy en serio porque yo misma me descojono escribiendo estas chorradas, me estoy estresando sólo de pensar que en una boda tendría que hacer todo esto! :D

En fin, sigo. En la mesa te puedes encontrar de todo: al plasta, al feo, al simpático, al buenorro, a la rival… La ventaja durante el convite es que la presa no tiene fácil escapatoria, y “donde pones el ojo, pones la bala”, así que aprovecha! Elige a la víctima y hazle ojitos, pero ten preparado un plan B por si acaso no tienes éxito y te toca cambiar de objetivo.

Una advertencia importante: Hay que tener mucho cuidado con un tipo de hombre en particular, el soltero-que-no-lo-es. Este individuo es aquél que tiene novia o mujer y no lo dice. Suele esquivar una pregunta directa acerca de su estado civil o sencillamente mentir como un bellaco, así que cuidadín, te puedes encontrar con un picha-loca o con un hombre queriendo comprobar si todavía le queda sex-appeal.

El baile es el momento perfecto para el ataque cuerpo a cuerpo. Puedes entrar a saco, llevándotelo a bailar el vals, o esperarte a la barra libre. El único inconveniente de las bodas es que no hay barra y no podrás practicar la postura de la avispa que describí en “como entrarle a un desconocido sin parecer una guarra”, pero la ventaja es que aquí nadie te tomará por una guarra. Es una boda, y ese día todo vale.

Es fundamental que estés atenta a posibles competidoras. Si se da el caso, ¡quítalas de en medio rápidamente! No olvides que los hombres son facilones y se distraen enseguida, especialmente con un buen escote. Estate atenta y actúa con contundencia si se da el caso, puedes tener que precipitar los acontecimientos.

Si superas todos los obstáculos y consigues llevarte a casa al elegido, podría surgir una complicación imprevista: que se te pegue un amigo poco avispado que no se dé cuenta de que hay tema, y pretenda tomarse la última con vosotros. Como tres son multitud, no te cortes, lánzale una mirada asesina y si no se da por aludido y desaparece, es el momento de decirle: “Mmm… ¿Tú no te ibas ya?”. A mí me ocurrió una vez, y era tan pava por aquél entonces que no dije nada y acabé con la víctima y su amigo tomando café en mi casa. Lo que hay que ver…

Vayamos ahora con los hombres. El papel de los hombres solteros en una boda es menos complicado, ya que en este caso sois el sujeto pasivo. Como casi todo lo van a hacer ellas, vosotros tenéis que estar en guardia, con el rádar activado para detectar señales, y en perfecto estado de revista. Hay dos cosas fundamentales a tener en cuenta:

- Lo primero: Sé tú mismo, no intentes aparentar lo que no eres, y no olvides que las mujeres somos malas pero no mordemos, así que relájate y entra en el juego. Por supuesto, la actitud cuenta igual que para ellas, no liga más el más guapo, ni mucho menos.

- Lo segundo: Cuida el envoltorio. Puedes seguir este sencillo guión:

1. El pelo en general: El de la cabeza, con un buen corte. La gomina es una opción, pero bien puesta, que no parezca que llevas un casco. Si te queda poco pelo, rapado al cero es una apuesta arriesgada, pero puede quedar muy bien, y si no te atreves a tanto, muy cortito está bien. Y por supuesto, prohibidas las ensaimadas de pelo lateral para tapar la cabeza. Qué horror… El pelo “de abajo” arregladito, no nos gusta encontrarnos con al selva virgen, no. Fuera entrecejos y ojo con los pelillos de la nariz! Piensa que habrá mucha luz y en las distancias cortas se ven todos los detalles.

2. Las manos y los pies con las uñas cortitas, tampoco nos gusta descubrir que nos hemos liado con un gavilán cuando se quite los calcetines, no no no.

3. La colonia: después de una buena ducha y un buen afeitado, hay que perfumarse, aunque sin pasarse, tampoco es bueno ir dejando rastro.

4. La ropa interior: el bóxer negro es una apuesta segura, y los calcetines tipo media nooo, por favor. A mí me parecen de mujer, nunca he entendido por qué los usan los hombres.

5. El traje: ante la duda, el negro no falla. Salvo que estés muy seguro de ti mismo y sepas lo que haces, no te atrevas a experimentar con colores o trajes modernos. El look informal, con chaqueta, pantalón, y camisa sin corbata, puede quedar muy bien. Aunque hay que saber llevarlo, eso tenlo también en cuenta.

6. Los zapatos: prohibidos los zapatos del tipo “chúpame las puntas”. Menos esos, los que quieras.

7. El toque final: gafas de sol. Quedan muy sexys y le dan al conjunto un aire a lo Blues Brothers que nos suele gustar.

Espero que os hayan servido de algo estos consejos, aunque si todo el mundo me hace caso, parecerá más un funeral que una boda, con todos de negro. Para ser sincera, he de decir que solo he ligado una vez en una boda, con un soltero-que-no-lo-era, y encima se me apalancó el amigo. Aunque ahora que lo pienso, igual era una estrategia del tío para no quedarse solo ante el peligro, mmm…

EPÍLOGO:

Hay otra opción mucho más sencilla para ligar en una boda: sé tú misma, no hagas nada especial, no te fijes en nadie en particular, y diviértete. Lo que tenga que pasar, pasará. Mira por donde, a lo mejor esta funciona mejor… ;)



25 de febrero de 2011

Para los maridos: Cómo sobrevivir a un embarazo

Bueno, bueno… Estoy en la recta final de esta aventura y, aunque a mi marido ya no le van a servir mis consejos porque ha sufrido mis trastornos de embarazada sin previo aviso, puede que a algún otro primerizo le sirvan de ayuda.

Este va a ser mi segundo hijo, pero el primero con este marido (más conocido por aquí como “El Churri”, para gran cachondeo de sus amigos, que, como dice él, “desde que tienes el blog me han perdido el respeto, churri”), así que en esta historia el primerizo ha sido él, lo cual es una ventaja, porque al menos uno de los dos sabía dónde se metía, que siempre está bien.

Lo que me ha resultado curioso de esta experiencia repetida es que un segundo embarazo se vive con mucha más tranquilidad, pero no por ser algo conocido estás libre de sufrir múltiples neuras, a cuál más estrambótica. Afortunadamente son pasajeras, pero el caso es que el futuro padre puede verse sometido a situaciones francamente estresantes. Veamos algunas de ellas, y de paso, sugerencias para intentar salir airoso:

“¿Tengo más barriga?”: Esta suele ser la típica pregunta del primer trimestre. Ni se te ocurra decir que no, tú di siempre “yo diría que sí”, y de paso añade algo del estilo “por cierto, estás cada día más guapa”.

“¿Estoy gorda?”: Esta es más del segundo y tercer trimestre. En este caso la respuesta es obvia: “¡Qué va! ¡Estás guapísima!”. Ya sé que lo de guapa no tiene nada que ver, pero sirve como maniobra de despiste. Lo malo es que la embarazada que realmente se haya pasado de peso (la que ronda los 20 kg de más allá por el séptimo mes) sabrá que está “un poco gorda” además de embarazada, y posiblemente insistirá. Si es el caso, lo siento de verdad. Ármate de paciencia porque poco puedes hacer, y dale algún achuchón, que vea que te sigue gustando.

“¿Crees que el bebé estará bien?”: Pregunta chorra donde las haya, porque es obvio que no eres telépata, pero ni se te ocurra decirle “¡¿Cómo quieres que yo lo sepa?!”, no, no, no. Tú dile: “Por supuesto, cariño, ¿cómo va a estar mal? Vamos a tener un bebé guapísimo”, y dale un achuchón. Como verás, lo del achuchón vale para todo, en el fondo somos muy básicas.

“¿Te gusto?”: Aunque te parezca una pregunta absurda, nunca contestes “¿Por qué te crees que estoy contigo?”, sin levantar la vista del periódico, así en plan insensible. Ten en cuenta que la embaraza se siente “diferente”, ya no se reconoce en el espejo, y por eso hace ese tipo de preguntas arriesgadas y aparentemente absurdas. Solo busca mimitos, así que… ¡dale un achuchón!

“¿Y si el niño sale enano?”: Quien dice enano (no me refiero a bajito, eso no nos suele preocupar), dice que le falte una mano, que se le pare el corazón porque sí, que tenga espina bífida, o cualquier desgracia que a tu mujer se le ocurra en ese momento, normalmente influenciada por una película que haya visto, algo que haya leído o alguna historia macabra que le hayan contado. La cantidad de “Y si…” que se le pueden ocurrir a una embarazada es infinita.
Lo peor en estos casos es que seguramente consultará en internet su problema inexistente y acabará en algún foro donde las preguntas suelen ser de este estilo: “SOCORRO!!! Estoy de ocho semanas y mi bebé no tiene latido, estoy muy asustada, por favor, AYUDA!!!”. Como no le puedes quitar el ordenador, porque siempre encontrará alguno de repuesto, mejor resígnate y trata de no perder la paciencia. Y hazle mimitos, ya sabes ;).

“¿Se le habrán paralizado las piernas?”: Sí, la imaginación de una embarazada no conoce límites. Esto puede ocurrir en el tercer trimestre si al niño se le ocurre sentarse, o sea, si viene de nalgas, como se suele decir. En ese caso, como los puños están arriba, y con ellos tiene mucha menos fuerza que con las piernas, que utilizará para dar saltos sobre tu vejiga (algo muy agradable), apenas notarás movimientos arriba, donde tú crees que están las piernas, pero que en realidad no están, no sé si me explico. Sí, confieso que fui yo… Y la del niño enano también, lo reconoceré antes de que me delate el churri.

“Yo no quiero una cesárea”, o la contraria, “¿Dolerá mucho? ¡Yo quiero una cesárea!”: Si tienes suerte, te tocará una mujer que afronta el parto estoicamente, en plan “como no me voy a escapar, que sea lo que Dios quiera”, pero puedes no ser tan afortunado y tener que lidiar con una mujer aterrorizada ante la idea del parto, más bien del dolor el día del parto. Tampoco nos vamos a engañar, no duele mucho, duele muchísimo, pero en cuanto te dan el premio te olvidas. Lo mejor: dile que vas a estar con ella y que todo va a ir bien. No se te ocurra nunca decirle “¡Si las mujeres han parido toda la vida y no se han muerto!”, o “¡Si con la epidural ya no duele!”, porque puedes acabar siendo hombre muerto.

“Yo no puedo tener un hijo en esta casa”: Esta es de mi amiga L. Vivía en un piso alquilado cuando se quedó embarazada, y le dio por decir que en ese piso tan cutre no podía vivir su hijo. El caso es que yo miraba el piso de arriba a abajo y no le veía nada raro, pero como no se podía comprar uno, ahí tenías al bendito del marido pintando un día el techo, otro las paredes, otro lacando las puertas, otro volviendo a pintar las paredes porque “ese color no queda bien”. En fin, cosas que pasan.

“Hueles a taller” (aunque no pises un taller ni por casualidad): En esta situación vale cualquier olor (tabaco, fritanga, perro,…, y pobre de ti como huelas a perfume de mujer…). Resígnate y date una ducha, aunque estés requetelimpio.

Llora por nada. Sí, es lo que tiene esto del embarazo, que las hormonas se disparan y lloramos por nada. Si ya de por sí solemos ser de lágrima fácil, ni os cuento embarazadas… Lo has adivinado, dale besitos :).

Un consejo: dale vino. Sí, sí, vino, y si es en una cenita romántica, mejor. O déjale que se tome una cañita de vez en cuando, seguro que al bebé no le pasará nada (Aclaro que la medida diaria autorizada según mi médico es la cantidad de alcohol que hay en una copa de vino, o equivalente. Eso sí, no es acumulable, no vale tomarte tres si llevas tres días sin beber, ¡eh!). Me explico: uno de los peligros que acechan hoy en día a las mujeres embarazadas son sus propios maridos, que como últimamente (algunos) se implican tanto en los embarazos, se vuelven Torquemada en versión moderna. Hoy en día escuchar frases del estilo “A mi mujer no le dejo tomar cafeína, que está embarazada” es de lo más normal. Así que claro, del alcohol ni hablamos, la mayoría creen que por tomarte una cañita va a nacer el niño con síndrome de abstinencia, y la única que tiene el síndrome eres tú.

Y después del vino… sexo, ¿no? Porque ¿qué hacemos con el sexo? Yo aquí he visto de todo, desde mujeres que se vuelven hiperactivas sexualmente, hasta maridos que no les ponen la mano encima porque las ven “como madres”, pasando por parejas que se aguantan las ganas y no quieren hacer nada por si le hacen daño al bebé. Supongo que esto es como todo, si no hay contraindicaciones, en el término medio está la virtud, así que un polvete de vez en cuando os sentará muy bien (y de paso ella se sentirá atractiva, algo que le vendrá muy bien).

El síndrome del nido. Este es famoso, y existir, existe. Aunque suele ser más bien cosa de mujeres, cada vez hay más hombres afectados, y aclaro que el síndrome en ellos suele ser más agudo que en ellas, ya que se lo toman como un trabajo, con estudios de mercado incluidos. Si no es tu caso, lo mejor es ser paciente y escuchar con interés lo que ella te cuente: minicuna sí o no, bañera con o sin cambiador, para bidet o para ducha, carrito con capazo o sin él, la sillita de seguridad “de huevo” o de “no huevo”, la habitación amarilla o azul, … La lista es infinita y lo que ella quiere es compartirlo contigo, así que mejor pon buena cara y participa, verás que no es tan terrible.

El parto, ese gran día… que al marido le da tanto miedo. Lo normal será que ella quiera que asistas al parto, y a ti puede que te entren sudores fríos solo de pensarlo. Si es así, probablemente te imaginas aquello como una sala de tortura, con tu mujer gritando como una loca y sangre por todas partes. Si fuera así, yo tampoco querría estar, lo juro. Afortunadamente, nada más lejos de la realidad (Bueno, vale, no os voy a engañar. Hay excepciones y algunas mujeres se ponen histéricas y empiezan a insultar al marido y a las enfermeras, pero no es lo normal). El caso es que ella solo quiere que ese día estés ahí, a su lado, para compartir el momento más increíble y emocionante de vuestra vida: ver al renacuajo nada más nacer, abrazarle y tocarle. Juntos. Y de paso, que estés con ella, para sentirse protegida. A lo mejor tiene poco sentido y es irracional, pero lo que más necesita el día del parto es sentir el cariño y la protección de su pareja.

Yo siempre doy un consejo para ese día, aunque las madres/suegras me miren con mala cara: Creo que el nacimiento de un hijo es algo tan especial y tan íntimo, que hay que disfrutarlo a solas. El padre, la madre, y el bebé, todos los demás sobran. Después de conoceros, cuando hayan pasado una o dos horas, el tiempo que necesitéis, llamad a todo el mundo y compartid vuestra alegría, pero ese rato a solas para mí es imprescindible e irremplazable.

21 de febrero de 2011

"Ellas odian cuando ellos van al bar a tomar cerveza con los amigos"



Un amigo me mandó este anuncio hace unos días y va que ni pintado con el post anterior. Es francamente bueno, vale la pena verlo hasta el final. Os dejo con "EL TELETRANSPORTER".

20 de febrero de 2011

Actualización de Software. NOVIA 1.0 a ESPOSA 1.0

Un comentario de esta entrada (“Tenemos que hablar”) motivó este post (“Cuando se case, cambiará), en el que incluí un texto que circula por internet, la actualización de NOVIO 5.0 a MARIDO 1.0. Por cortesía de Eva me llegó la versión contraria, que es la que os dejo hoy, con algunos comentarios míos (el enlace original esta aquí).

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Actualización de Software. Novia 1.0 a Esposa 1.0



El año pasado un amigo mío actualizó la NOVIA 6.0 a ESPOSA 1.0 y encontró que es una mala operación, porque deja muy escasos recursos del sistema para otras aplicaciones. Solamente ahora se ha dado cuenta de que ESPOSA 1.0 es también Procesadora-de-Niños, los cuales son adicionales consumidores de recursos valiosos.
Qué va… si a nosotras no nos gustan los niños… :P

No había mención de este particular fenómeno ni en la garantía ni en la documentación del producto, aunque otros usuarios le habían informado que esto sería de esperar debido a la naturaleza de la aplicación. No solamente eso, sino que además se instala ella misma de forma que siempre se lanza en la inicialización del sistema, desde donde puede monitorizar todo el resto de la actividad del sistema. Se está encontrando con que algunas aplicaciones como NOCHE-DE-POKER 10.3, JUERGA-DE-CERVEZA 2.5 y NOCHE-DE-PUB 7.0 no se pueden ejecutar nunca más, porque ESPOSA 1.0 detiene el sistema cuando son seleccionadas (incluso aunque siempre funcionaron bien antes).
Hay una solución: te apuntas al póker. Lo malo es que los amigos de tu marido acaban reivindicando que la noche de póker es “noche de hombres”, y escenas como la que os conté este día no tengo claro que se vayan a repetir. Lo mejor es “dejarle salir” de vez en cuando, pero sin pasarse :P.

En su instalación ESPOSA 1.0 agrega automáticamente aditamentos indeseados como SUEGRA 55.8 y CUÑADO versión Demo. Como consecuencia, las funciones del sistema parecen disminuir con cada día que pasa.
¡Ay, las suegras! Hay de todo, pero reconozco que la madre de ella suele tener más presencia que la madre de él, va… Y en cuanto a los cuñados, suelen ser seres medio ausentes que no dan guerra, las cuñadas son bastante más peligrosas en general. ¿Cuántas veces hemos oído a alguien quejarse de su cuñado, y cuántas de su cuñada…? ;)

Hay algunas características que serían deseables en la próxima versión de la aplicación (ESPOSA 2.0), y son:

1) Un botón "Olvídate de mí". Desde luego…

2) Otro botón para minimizarla. Qué morro…

3) Tener instalada una característica para que ESPOSA 2.0 pueda ser instalada con la opción de desinstalarla en cualquier momento sin la pérdida del caché y otros recursos del sistema. Churri, tú esto no lo leas…

4) Una opción para correr el controlador de red en modo promiscuo que permita a los miembros del sistema probar las características del resto de ESPOSAS. Claro! Intercambio de parejas con los amigos! Seguro que la mayoría diría “¡Pero con la mía no!”.

Yo he decidido evitar todos los dolores de cabeza asociados con ESPOSA 1.0 continuando con NOVIA 2.0. Incluso así, no obstante, he encontrado numerosos problemas. Aparentemente no puedes instalar NOVIA 2.0 por encima de NOVIA 1.0. Debes desinstalar NOVIA 1.0 primero. Otros usuarios dicen que este es un problema de programación (bug) de larga permanencia que debería vigilar. Aparentemente las versiones de NOVIA tienen conflictos para compartir el uso de la puerta de I/O (Entrada/Salida). Para empeorar las cosas, el programa para desinstalar NOVIA 1.0 no funciona muy bien, dejando trazas indeseables de la aplicación en el sistema.

Otro problema: todas las versiones de NOVIA continuamente lanzan molestos mensajes acerca de las ventajas de cambiar a ESPOSA 1.0.
JAJA! Eso suele ser verdad. Es lo que tiene el amor, que te acaba apeteciendo eso de decir “mi marido”. Eso, o la tradición, aunque sea sin amor. Más vale resignarse o quedarse soltero y sin novia, solo con comodinas (el manual, aquí).

Aviso de falla en el programa:
ESPOSA 1.0 tiene una falla no documentada. Si tratas de instalar AMANTE 1.1 antes de desinstalar ESPOSA 1.0, esta borrará los archivos de MS-Dinero antes de ejecutar una auto-desinstalación. Entonces AMANTE 1.1 rehusará instalarse, alegando insuficientes recursos del sistema.

Como evitar la falla:
Para evitar el problemita anterior, intenta instalar AMANTE 1.1 en un entorno diferente y nunca ejecutes una aplicación de transferencia de ficheros como por ejemplo MANCHA-DE-CARMIN 6.0. También evita similares aplicaciones de alquiler, porque se sabe que pueden transmitir virus que pueden afectar a ESPOSA 1.0.
Otra solución podría ser correr AMANTE 1.1 vía proveedor de Internet bajo un nombre anónimo. De nuevo, evita los virus que pueden accidentalmente ser cargados desde la red.
Los que instalan el programa AMANTE son los que yo llamo “los casados”, en oposición a “los maridos”. Los “casados” son los “maridos infieles”. Este tema da para un post entero!

Versión shareware:
La versión shareware de NOVIA 6.0 es más fácil de desinstalar, hasta el extremo de que a veces se desinstala por sí misma sin motivo aparente. En estos casos una búsqueda en ordenadores de la misma red puede dar resultado, encontrando la aplicación instalada en uno o más ordenadores vecinos.
No sé yo, esa versión de NOVIA tiene poco de novia…

Recomendaciones adicionales:
Al elegir la versión de ESPOSA que se instalará, es conveniente comprobar antes que soporta el estandar PLUG&PLAY. También se recomienda configurar el hardware en modo Master antes de proceder a la instalación. No es posible cambiar de modo Slave a Master si el programa se encuentra ya en el directorio principal.
¡Eso! ¡Una esposa de quita y pon! Vaya morro… J
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¿Y de verdad para un hombre es tan malo casarse? Reconozco que hay mujeres para salir corriendo y no parar, pero creo, o quiero creer, que la mayoría exagera por aquello de quedar bien con los amigos, y que en realidad, si encuentran a la mujer adecuada, se casan encantados. Lo malo es que no siempre se casa uno con la mujer adecuada, supongo...

Firmado: ESPOSA 1.0 con MARIDO 2.0
(En este punto tuve un lapsus y firmé como ESPOSA 2.0. Si no llega a ser por Eva, ni me entero...)